AFP
Donald Trump calificó el jueves la guerra contra Irán como un "pequeño desvío" que Estados Unidos tuvo que hacer a pesar de la impopularidad del conflicto entre la población estadounidense.
Durante un acto en Las Vegas en el que promocionó la derogación del impuesto sobre las propinas, el presidente estadounidense defendió su gestión económica desde el inicio de su segundo mandato, hace más de un año.
"Estamos batiendo todos los récords, a pesar de nuestro pequeño desvío por ese encantador país que es Irán, pero tuvimos que hacerlo, porque de lo contrario podrían haber ocurrido cosas malas", declaró Trump, aludiendo al posible desarrollo de un arma nuclear por parte de Irán.
Una encuesta de Ipsos realizada del 10 al 12 de abril entre más de 1.000 estadounidenses muestra que el 51% de los consultados considera que la operación militar contra Irán no ha valido la pena considerando los costos asociados.
Solo el 24% respondió lo contrario.
Y una encuesta de la Universidad Quinnipiac publicada el miércoles muestra que el 65% de los votantes responsabiliza al mandatario del reciente aumento de los precios de la gasolina.
En la misma encuesta, el 36% de los votantes entrevistados dice aprobar la manera en que Trump gestiona la situación con Irán, mientras que el 58% expresó su desaprobación.
El mandatario estadounidense también comentó que Irán aceptó entregar sus reservas de uranio enriquecido y que ambas partes están "cerca" de alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin a seis semanas de conflicto en Oriente Medio.
Este avance coincide con los esfuerzos de mediación de Pakistán entre Irán y Estados Unidos para lograr un segundo ciclo de diálogos, tras las conversaciones del pasado fin de semana en Islamabad, que concluyeron sin acuerdo.
Trump declaró a reporteros en la Casa Blanca que Irán acordó entregar sus reservas de uranio enriquecido.
"Han aceptado devolvernos el 'polvo' nuclear", dijo Trump en alusión al uranio enriquecido que, según Washington, podría utilizarse para fabricar armas nucleares.