facebook
La historia de un país también se escribe desde sus barrios

La historia de un país también se escribe desde sus barrios

Columnas viernes 15 de mayo de 2026 -





En días recientes asistí en Tepito a la conferencia de prensa para anunciar el inicio de filmaciones de Alcantarilla 16, proyecto encabezado por Eduardo Yáñez, una película que busca retratar las realidades sociales de los barrios populares desde una mirada más humana y cercana. El encuentro no solo reunió a actores, producción y vecinos; también abrió una conversación necesaria sobre cómo México ha contado históricamente a sus comunidades populares y sobre la urgencia de hacerlo desde la dignidad y no desde el prejuicio.
La historia, se escribe en las calles donde miles de familias trabajan todos los días para salir adelante, en las vecindades donde las mujeres sostienen hogares enteros y en las colonias populares que durante décadas han sido vistas desde el prejuicio antes que desde la dignidad. Por eso, cuando una producción cinematográfica decide mirar hacia Tepito no como un decorado de violencia, sino como un territorio de identidad, resistencia y esperanza, vale la pena detenernos y reflexionar sobre lo que eso significa.

Durante muchos años, México permitió que ciertas comunidades fueran reducidas a estereotipos. A Tepito se le nombró más veces por la nota roja que por su enorme riqueza cultural. Se habló del barrio desde afuera, casi nunca desde la voz de quienes lo habitan. Y cuando eso ocurre, se deshumaniza a la gente. Se olvida que detrás de cada puesto, de cada calle y de cada historia hay personas trabajadoras, madres de familia, niñas y niños con sueños, jóvenes que buscan oportunidades y generaciones enteras que han construido comunidad en medio de enormes adversidades.
Por eso considero importante el inicio de un proyecto cinematográfico como Alcantarilla 16. No solamente por lo que representa para la industria cultural, sino porque abre una conversación necesaria sobre la forma en que miramos a nuestros barrios populares y a quienes viven en ellos.

El cine tiene una enorme responsabilidad social. Las películas no solo entretienen: también moldean imaginarios colectivos. A través de la pantalla aprendemos quién merece ser admirado, quién merece empatía y quién parece condenado a ser señalado. Durante mucho tiempo, las historias sobre barrios populares fueron contadas desde el miedo o desde la caricatura. Pero México necesita otro tipo de narrativas. Necesitamos historias que hablen de las causas profundas de la desigualdad, de las heridas sociales que deja el abandono institucional y, sobre todo, de la enorme capacidad de resiliencia que existe en nuestras comunidades.
En Tepito, como en muchos barrios del país, sabemos perfectamente lo que significa luchar el doble para ser escuchados. Existe un estigma que pesa sobre quienes nacimos en ciertas colonias, como si el código postal definiera el valor de una persona. Ese prejuicio afecta oportunidades laborales, educativas y sociales. Y en el caso de las mujeres, la carga suele ser todavía mayor. Muchas crecimos enfrentando un entorno profundamente machista donde abrirse paso implicaba demostrar constantemente que éramos capaces.
Sin embargo, también es en estos barrios donde florecen algunas de las expresiones más poderosas de solidaridad humana. Aquí la gente comparte lo poco que tiene, organiza redes de apoyo y convierte la resistencia cotidiana en una forma de vida. Esa es la parte de México que pocas veces ocupa titulares, pero que sostiene al país todos los días.
Tepito no es solamente un barrio. Es memoria, tradición, trabajo y resistencia. Es uno de los corazones culturales de esta ciudad. Y como cualquier otro territorio de México, merece ser contado desde la verdad y no desde el prejuicio.
Hoy tenemos la oportunidad de construir nuevas narrativas sobre nuestras comunidades. Narrativas donde las juventudes no aparezcan únicamente como víctimas o victimarios, sino como personas con talento y futuro. Narrativas donde las mujeres de barrio sean reconocidas por su liderazgo y fortaleza.

Porque al final, la manera en que contamos un barrio también define el país que queremos construir. Y a nuestros barrios hay que mirarlos con dignidad, con justicia y, sobre todo, con amor.
María Rosete




No te pierdas la noticias más relevantes en youtube

Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Buscadoras asesinadas, Estado sin respuestas Columnas
2026-07-01 - 01:00
Recuperar La Historia Para Entender La Lucha Columnas
2026-07-01 - 01:00
¿Y si no? Columnas
2026-07-01 - 01:00
Desafío global al narcotráfico Columnas
2026-07-01 - 01:00
Somos México quitaría votos al PRIAN. Columnas
2026-07-01 - 01:00
El aula que ya no existe Columnas
2026-07-01 - 01:00
TIRADITOS Columnas
2026-06-30 - 01:00
LÍNEA 13 . Columnas
2026-06-30 - 01:00
SIN FRENO, LA ECONOMÍA INFORMAL Columnas
2026-06-30 - 01:00
PRIVILEGIOS FISCALES Columnas
2026-06-30 - 01:00
México 2026: entre la festividad y el caos. Columnas
2026-06-30 - 01:00
re
+ -