facebook comscore
La hora de los bancos centrales

La hora de los bancos centrales

Columnas martes 14 de diciembre de 2021 -

Los inversionistas globales son como una manada de impalas en el Serengueti, pueden estar muy tranquilos pastando y engordando; pero en cuanto perciben la presencia de un depredador saltan y corren para cualquier lado. A veces el pánico es de tal magnitud que provocan estampidas o a veces solamente sirven para encontrar un mejor lugar para pastar seguro.

La noticia del primer muerto en el Reino Unido a causa de la variante del Ómicron, fue como el resuello del león que asusta a los impalas. Al momento de escribir esto no se sabe si el muerto estaba vacunado, si padecía comorbilidades, su edad, o si la tasa de letalidad era mayor que la variante Delta del SARS-COV 2.

Por ello, me inclino a pensar que las presiones vividas ayer en los mercados de riesgo, no se deben a los temores del Ómicron; si no a la toma de posiciones ante las importantes decisiones que tomarán varios bancos centrales del mundo en los próximos días. El Banco Central de Japón anunciará el viernes su decisión sobre su política monetaria y una eventual elevación de las tasas de interés. El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, harán lo mismo el próximo jueves 16.

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos comenzará este martes su reunión de dos días. Se espera que defina los plazos y montos para acabar con su política de estímulos a la economía (tapering). Incluso, se especula que para el miércoles ofrezca señales contundentes sobre un eventual incremento en las tasas de interés para el primer trimestre del próximo año.

En el plano nacional, el Banco de México también el jueves publicará su último comunicado de política monetaria; pero la duda ya no es si subirá la tasa de interés; sino la puesta es por saber si el incremento será de 25 ó 50 puntos base. Tanto para el caso de nuestro Banxico, como para el de la Fed; será interesante conocer las opiniones y los votos que emitan todos los integrantes de la junta de gobierno, pues con ello sabremos si ya existe el consenso en el sentido de que la inflación global ya no es un asunto temporal.

El enemigo en común de todos los bancos centrales es la descontrolada inflación que, tanto en México como en Estados Unidos ya ronda el 7 por ciento; algo no visto en la economía estadunidense desde 1982. Hace unas semanas el presidente de la Fed, Jerome Powell, emitió declaraciones que daban señales de que se apostaría por una política monetaria más agresiva para frenar los índices inflacionarios.

Mientras tanto, los precios del oro muestran una tendencia ligeramente positiva, recordando aquellas décadas en las que la compra de este tipo de activos; era el mejor refugio contra las tempestades financieras. Era, porque también algunas criptomonedas han comenzado a jugar esa posición defensiva, en un complicado entorno económico mundial que muy pocos saben cuándo y como mejorará. Es la hora de los bancos centrales.

No te pierdas la noticias más relevantes en google noticias

Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Que las escuelas se mantengan abiertas Columnas
2022-01-19 - 01:00
Rápido e impactante ha sido el colapso de Boris Johnson. Como dice la revista Prospect, el resto del  su mandato podría medirse en semanas. Este líder populista está demostrando carecer del “efecto teflón” característico de muchos de sus congéneres de otras partes del mundo. En efecto, muchos populistas mantienen altos niveles de popularidad por mucho tiempo, a pesar de sus pifias y malos gobiernos: Erdogan, Putin, Orban, y Duterte son algunos de los muchos ejemplos. Pero, finalmente, no en el Reino Unido. Aun queda algo del buen sentido común británico. Los escándalos de las varias fiestas celebradas en Downing Street mientras el resto del país vivía un estricto confinamiento a causa del COVID y durante el luto por la muerte del príncipe consorte han devastado la credibilidad y autoridad del premier, quien también es señalado por el pago por parte de un donador electoral de más de cien mil libras por la remodelación de su departamento.  Los defectos de carácter de Boris son bien conocidos. Es indisciplinado, caótico y cree tener el derecho de salirse siempre con la suya. Es una fábrica de escándalos. Son innumerable las historias de sus tropelías como figura pública. Siendo periodista lo despidieron de The Times por inventar historias. Durante su mandato ha revelado un absoluto desprecio por las reglas, los precedentes, el orden y la estabilidad. Sencillamente no es apto para ejercer el cargo de primer ministro. El Reino Unido tiene en el a un gobernante pueril e impredecible cuyo principal “éxito” político, el Brexit, esta resultado un desastre, con el Reino Unido perdiendo el control de su economía y de sus fronteras.  Johnson se ha convertido en un pasivo electoral. Fue elegido para liderar su partido porque sabía cómo ganar elecciones, pero ahora su atractivo ha desaparecido. Pronto podría enfrentar una consulta dentro del Partido Conservador dedicada a destituirlo. Por mientras, un 56 por ciento de la población pide su renuncia, según encuestas. Las condiciones de su aplastante triunfo electoral de 2019 (su retórica antieuropeísta y la debilidad de su contrincante, Jeremy Corbyn) son irrepetibles, en virtud al fracaso del Brexit y a surgimiento de un líder opositor solvente en la persona de Keir Starmer.  El verdadero examen serán las elecciones locales a celebrarse en mayo. Si van mal para los conservadores será el último clavo en la tumba de Boris. Por lo pronto, el primer ministro trata de salvar el pellejo con una purga de su equipo y, para variar, con medidas demagógicas, como poner al ejército a controlar la inmigración y congelar la financiación pública de la BBC. Pero todo indica el fin de la tolerancia para el talante descarado de Johnson. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo Columnas

Rápido e impactante ha sido el colapso de Boris Johnson. Como dice la revista Prospect, el resto del su mandato podría medirse en semanas. Este líder populista está demostrando carecer del “efecto teflón” característico de muchos de sus congéneres de otras partes del mundo. En efecto, muchos populistas mantienen altos niveles de popularidad por mucho tiempo, a pesar de sus pifias y malos gobiernos: Erdogan, Putin, Orban, y Duterte son algunos de los muchos ejemplos. Pero, finalmente, no en el Reino Unido. Aun queda algo del buen sentido común británico. Los escándalos de las varias fiestas celebradas en Downing Street mientras el resto del país vivía un estricto confinamiento a causa del COVID y durante el luto por la muerte del príncipe consorte han devastado la credibilidad y autoridad del premier, quien también es señalado por el pago por parte de un donador electoral de más de cien mil libras por la remodelación de su departamento. Los defectos de carácter de Boris son bien conocidos. Es indisciplinado, caótico y cree tener el derecho de salirse siempre con la suya. Es una fábrica de escándalos. Son innumerable las historias de sus tropelías como figura pública. Siendo periodista lo despidieron de The Times por inventar historias. Durante su mandato ha revelado un absoluto desprecio por las reglas, los precedentes, el orden y la estabilidad. Sencillamente no es apto para ejercer el cargo de primer ministro. El Reino Unido tiene en el a un gobernante pueril e impredecible cuyo principal “éxito” político, el Brexit, esta resultado un desastre, con el Reino Unido perdiendo el control de su economía y de sus fronteras. Johnson se ha convertido en un pasivo electoral. Fue elegido para liderar su partido porque sabía cómo ganar elecciones, pero ahora su atractivo ha desaparecido. Pronto podría enfrentar una consulta dentro del Partido Conservador dedicada a destituirlo. Por mientras, un 56 por ciento de la población pide su renuncia, según encuestas. Las condiciones de su aplastante triunfo electoral de 2019 (su retórica antieuropeísta y la debilidad de su contrincante, Jeremy Corbyn) son irrepetibles, en virtud al fracaso del Brexit y a surgimiento de un líder opositor solvente en la persona de Keir Starmer. El verdadero examen serán las elecciones locales a celebrarse en mayo. Si van mal para los conservadores será el último clavo en la tumba de Boris. Por lo pronto, el primer ministro trata de salvar el pellejo con una purga de su equipo y, para variar, con medidas demagógicas, como poner al ejército a controlar la inmigración y congelar la financiación pública de la BBC. Pero todo indica el fin de la tolerancia para el talante descarado de Johnson. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo

2022-01-19 - 01:00
Sobre aviones, 5G y la compra Activision Columnas
2022-01-19 - 01:00
¿Cripto qué? Israel González Delgado Columnas
2022-01-19 - 01:00
Perfil del relevo de Lorenzo Columnas
2022-01-19 - 01:00
Italia, leyes y jueces contra la mafia Columnas
2022-01-19 - 01:00
Línea 13 . Columnas
2022-01-19 - 01:00
Tiraditos Columnas
2022-01-19 - 01:00
Repensar los partidos políticos Columnas
2022-01-18 - 14:54
El discurso de odio de la oposición Columnas
2022-01-18 - 01:00
La batalla por la Revocación, una crónica Columnas
2022-01-18 - 01:00
+ -