Los inversionistas globales son como una manada de impalas en el Serengueti, pueden estar muy tranquilos pastando y engordando; pero en cuanto perciben la presencia de un depredador saltan y corren para cualquier lado. A veces el pánico es de tal magnitud que provocan estampidas o a veces solamente sirven para encontrar un mejor lugar para pastar seguro.
La noticia del primer muerto en el Reino Unido a causa de la variante del Ómicron, fue como el resuello del león que asusta a los impalas. Al momento de escribir esto no se sabe si el muerto estaba vacunado, si padecía comorbilidades, su edad, o si la tasa de letalidad era mayor que la variante Delta del SARS-COV 2.
Por ello, me inclino a pensar que las presiones vividas ayer en los mercados de riesgo, no se deben a los temores del Ómicron; si no a la toma de posiciones ante las importantes decisiones que tomarán varios bancos centrales del mundo en los próximos días. El Banco Central de Japón anunciará el viernes su decisión sobre su política monetaria y una eventual elevación de las tasas de interés. El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, harán lo mismo el próximo jueves 16.
La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos comenzará este martes su reunión de dos días. Se espera que defina los plazos y montos para acabar con su política de estímulos a la economía (tapering). Incluso, se especula que para el miércoles ofrezca señales contundentes sobre un eventual incremento en las tasas de interés para el primer trimestre del próximo año.
En el plano nacional, el Banco de México también el jueves publicará su último comunicado de política monetaria; pero la duda ya no es si subirá la tasa de interés; sino la puesta es por saber si el incremento será de 25 ó 50 puntos base. Tanto para el caso de nuestro Banxico, como para el de la Fed; será interesante conocer las opiniones y los votos que emitan todos los integrantes de la junta de gobierno, pues con ello sabremos si ya existe el consenso en el sentido de que la inflación global ya no es un asunto temporal.
El enemigo en común de todos los bancos centrales es la descontrolada inflación que, tanto en México como en Estados Unidos ya ronda el 7 por ciento; algo no visto en la economía estadunidense desde 1982. Hace unas semanas el presidente de la Fed, Jerome Powell, emitió declaraciones que daban señales de que se apostaría por una política monetaria más agresiva para frenar los índices inflacionarios.
Mientras tanto, los precios del oro muestran una tendencia ligeramente positiva, recordando aquellas décadas en las que la compra de este tipo de activos; era el mejor refugio contra las tempestades financieras. Era, porque también algunas criptomonedas han comenzado a jugar esa posición defensiva, en un complicado entorno económico mundial que muy pocos saben cuándo y como mejorará. Es la hora de los bancos centrales.