Por Olivia Garza
El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la semana pasada la creación de una nueva empresa paraestatal llamada Gas Bienestar, dependiente de Pemex, el gobierno quiere participar en la distribución de gas a los pequeños consumidores, con el argumento de detener el aumento a los precios del combustible.
Lo anterior ya que el incremento del precio del gas licuado por encima de la inflación ha frustrado una más de sus promesas de campaña, de mantener estables las tarifas del gas.
México es uno de los seis países de mayor consumo de gas LP en el mundo de acuerdo con Amexgas, la asociación del sector. Alrededor del 80% de los hogares utiliza este combustible. La industria que se ha creado para cubrir esta demanda cuenta con 33 plantas de almacenamiento, 1.200 centros de distribución, 4.700 estaciones de servicio, y 35.000 camiones de reparto que hacen más de 1 millón de suministros diarios, y hoy hay cinco empresas grandes que distribuyen casi el 50% del gas LP, por lo que si es necesaria la implementación de un mecanismo que fije un precio máximo al gas, pero siempre se debe mantener un respeto a la libre oferta y demanda.
La nueva filial de la petrolera estatal va a empezar a vender cilindros de gas de 20 o 30 kilos, en todas las colonias, y lo venderá a lo que ha llamado precio justo. Ahora habrá que esperar la presentación sobre el funcionamiento de Gas Bienestar sus precios, rutas, servicio y el mecanismo para fijar su precio.
La idea no parece mala, pero seguimos con los ahorros mal entendidos, ahora el gobierno pretende ejercer una actividad que no conoce, y gastará millones de pesos en vehículos de reparto e instalación de equipos, en sus estaciones de servicio para poder atender la demanda. No podemos olvidar el fracaso en su combate al huachicol cuando compró camiones para distribuir gasolina y cuántos días no tuvimos gasolina y no pudimos utilizar los autos.
Los expertos han dicho que esta decisión no va a detener el aumento de los precios, ya que estos también dependen de movimientos en el mercado internacional, como el aumento de la demanda en Asia por la recuperación pospandémica, por otro lado algunos dicen que Gas Bienestar se convertirá en un proveedor más de gas LP en el mejor de los casos.
Gas bienestar será el nuevo elefante blanco del gobierno federal, que reportará un gastos millonario con resultados mínimos, ya que el gobierno no tiene una red de distribución de Gas.
¿Cuanto nos costará a los mexicanos?¿Y Cuanto tardará?
Vivimos en una economía de libre mercado en la cual el propio consumidor, con su preferencia, castiga o premia a las empresas, dejemos que esa libertad de elección continúe, pero sería mucho más barato otorgar un subsidio al gas, que crear toda una empresa.
Tomando en cuenta el descalabro electoral del partido en el gobierno en la Ciudad de México, resulta sospechoso que la Ciudad donde iniciará sus operaciones Gas Bienestar sea la capital del país, según lo dicho por el propio presidente.
¿Será que Gas Bienestar es la nueva herramienta para la operación política rumbo a las elecciones del 2024? En el pasado vivimos cómo los gobiernos de izquierda en Delegaciones (Alcaldías) como la de Iztapalapa daban subsidios al gas, y con eso construyeron clientelas.