Lo maravilloso del escenario actual es que sí hay oferta de créditos hipotecarios.
Y con éstos adquirimos nuestro patrimonio creo yo que más del 90% de los mexicanos.
Ahora que las ofertas como tales han venido sosteniéndose desde hace un par de años a la fecha y consisten en comisiones por apertura cero, no cobro de avalúos y en apoyos para los gastos notariales, incluso hay algunos bancos que hasta testamento gratis ofrecen.
Éstas ofertas han sido constantes y se manejaron antes, durante y posterior al buen fin, por ejemplo este 2025.
También es cierto que la mayoría de los bancos en México tienen interés en ofrecer créditos hipotecarios, sólo se conoce de un par de ellos que han venido disminuyendo el interés con los años y ya no les interesa tanto el “menudeo” y le apuestan más a otro tipo de créditos corporativos, empresariales de montos más altos y sobre todo retornos más rápidos vs el hipotecario que tienen plazos de hasta 30 años.
La pregunta que todos se hacen es siempre cuándo bajarán las tasas de interés de manera sustancial, y éste es uno de los problemas, pero no el más importante. No es el que influye más en el costo mensual. La gente debe fijarse en el Costo Anual Total (CAT) y lo que incluye la mensualidad cobros como los de seguros de vida, de desempleo, por ejemplo.
Y hay otro tema: la accesibilidad. Hay créditos, pero no para todos. Lo cierto es que se percibe que más que restricción por parte de los bancos hay selectividad. Esto es que los créditos que más se desplazan son para vivienda media y residencial. No para la vivienda de interés social o económica. Hay muchos factores que lo explican. El primero es que desde hace más de doce años ya no hay oferta suficiente de ése segmento de vivienda de menos de un millón de pesos.
Pero además para la banca igual que para los productores de ésa vivienda, sólo es buen negocio por volumen. Las ganancias son menores entonces lo que suma es el volumen.
Entonces la vivienda económica no es prioridad.
Por cierto
Por otro lado, se está caminando hacia una crisis que todavía no se ve cómo la pueda resolver el programa de vivienda para el bienestar. Es insuficiente.
Cuando Altagracia Gómez Sierra presentó la propuesta el año pasado ante miembros del sector empresarial en el evento de Mujeres Líderes por la vivienda (Muliv) y habló de un millón de viviendas, todos los asistentes reaccionaron mencionando que era una cantidad menor vs el déficit de 8.5 millones de viviendas in crescendo.
Luego los Organismos Nacionales de Vivienda ajustaron a nivel federal para anunciar ahora a casi el doble: 1.8 millones de vivienda, el déficit sigue siendo superior e incrementándose por el surgimiento de nuevas familias, de más necesidades de vivienda.
Apenas se entregarán este año alrededor de 3 mil viviendas del Bienestar; el próximo año ya se verán avances más significativos, pero aún de lograr la meta de 1.8 millones de unidades el déficit y las necesidades de un hogar son superiores.
Se espera que los desarrolladores de vivienda “despierten” y retornen a la producción de esa vivienda con costo menor a 1 millón de pesos y que la construyan donde hace falta y no generen producción en donde a la gente le costará movilizarse y que además, sea vivienda con servicios e infraestructura.
Allí el problema actual de la vivienda: que más allá de la “Vivienda del Bienestar” no se están construyendo unidades económicas en el país.
PREGUNTA
Entonces ¿Cómo van a generarse créditos por parte de la banca comercial para una vivienda económica que no se construye?
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