Por: ODISEO
En tiempos de la Cuarta Transformación de la vida pública del país— se ha puesto en marcha una serie de acciones para recomponer, en los primeros 100 días de gobierno, el desequilibrio financiero y social que heredó Alejandro Tello, exgobernador del estado de Zacatecas.
Si hay alguien que ha iniciado con el pie derecho a sabiendas del gran reto que representa administrar un estado sumergido en una crisis financiera, es precisamente el actual gobernador, David Monreal Ávila.
Y es que una cosa es recibir el estado técnicamente quebrado económicamente y con una deuda gigantesca, y otra, es no poner énfasis en esa situación. Por ello, el gobernador entrante sabedor del reto que tiene en los primeros 100 días de administración ha tenido grandes avances en materia de gestión.
Su primera gran tarea fue, evidentemente, caminar con las demandas de las clases trabajadoras del estado que, de manera trágica, vivió la desigualdad de la anterior administración. Esa razón fue suficiente para dar una respuesta rápida al asunto. De hecho, en los primeros días que comenzó su dirección viajó a la ciudad de México para buscar una salida inmediata a los pagos pendientes del magisterio.
Al mismo tiempo, solicitó recurso extraordinario no solamente en materia educativa, sino para potencializar otras áreas de oportunidad. Tuvo encuentros con el secretario de Gobernación y, en esa misma dinámica, se entrevistó con Tatiana Clouthier, secretaria de Economía.
Tratándose del tema financiero todas esas dependencias son, de primera mano, instituciones que pueden canalizar recursos para encarar los asuntos prioritarios. Debemos recordar que Zacatecas, necesita forzosamente un interés especial mientras encuentra un equilibrio económico. En ese sentido, se han priorizado, eso sí, los pagos a los sectores sociales y educativos que no habían recibido atención.
Una semana después de ello, puso en marcha otros asuntos de carácter social que, en la esfera de la sociedad, merecen una atención igualmente inmediata. Se ordenó una serie de mesas de trabajo para ponderar, durante todo el sexenio, un bosquejo de pacificación y reconciliación que ha llamado el gobernador David Monreal a fin de que permita recobrar la confianza.
Y, por si fuera poco, es un hecho que las cosas marchan bien. No se trata de echar las campanas al vuelo, pero si, ponderar los resultados como positivos a prácticamente un mes de haber tomado posesión.
De ahí que consideremos que Zacatecas tiene un nuevo rostro con David Monreal. Con esa premisa, hay gran expectativa de que el territorio avance a pasos agigantados no solo con la voluntad de las autoridades estatales y federales, sino con la participación de todos los sectores sociales en este ejercicio.
El ánimo está muy alto y confirma que, la cuarta transformación, ha llegado para quedarse en el estado de Zacatecas. David Monreal supo perfectamente canalizar la atención a las demandas populares y es, por mucho, de los mejores arranques de los mandatarios estatales emanados de Morena.
Por ello, actuar como actuó David Monreal ante el escenario que aqueja al estado fue, de entrada, el mayor de los retos. Sabedor de esa gran tarea— descifró perfectamente el sentido— y el valor específico de la gestión.
Pero eso es apenas el inicio. Se prevé que Zacatecas encuentre su mejor versión cuando se superen las dificultades que se han convertido, en efecto, en la ardua labor que se tiene que imprimir para poner en marcha la Cuarta Transformación.
Justamente esa es la piedra angular, dicho de otro modo, un nuevo rostro para Zacatecas.