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Columnas
La intención de que los personajes expulsados no sólo de la dignidad sino del Poder Judicial puedan aparecer como posibles candidatos de la derecha a puestos de elección popular, evidencian el proceso de un Golpe de Estado blando de parte de la cúpula de este poder.
Quienes fueron ministro de la Suprema Corte de Justicia ahora podrían ser diputados, senadores o, secretarios de Estado. Obedecen a un proyecto superior a los trabajos que les ocupan en este momento y rebasa el discurso que exaltan en nombre de su democracia, de su forma de aplicar la ley y de administrar la justicia.
Es decir, la derecha en México, como sucede en buena parte del continente, la derecha tiene su forma particular de administrar la justicia, que no se aplica esa manera de actuar en la justicia preocupa a quienes tienen intereses muy claros en la política, desde los medios hasta los empresarios. Es decir, ex integrantes del poder Judicial medios y empresarios, los tres vértices del triángulo que impulsan un golpe de Estado quieren volver a distribuirse entre los tres poderes para cubrir más espacios políticos desde donde puedan concluir sus proyectos desestabilizadores, incluyendo en las decisiones de la aplicación de la justicia, la manipulación mediática y el financiamiento de los grandes empresarios.
Los magistrados de derecha, asociada con el narco y los intereses de unos cuantos dentro y fuera de México, deben concluir el trabajo que empezaron. Su discurso intenta justificar sus acciones en favor de la democracia, aunque en realidad son sus enemigos más directos porque son los damnificados del autoritarismo, la corrupción y la traición.
Ante los embates del gobierno los protagonistas del golpe no tienen más alternativa que dar la cara, para seguir ocultado el rostro de sus titiriteros, de ahí que ahora quieran estrenarse en la política luego de haber sido derrotados en la administración de justicia.
En más de una ocasión se dijo en los espacios de los conservadores que Norma Piña sería una digna sustituta de López Obrador, primero, y luego de Claudia Sheinbaum, desde luego, sin elecciones de por medio. Es decir, por imposición. Ahora se encaminan a tener un espacio ya sea en el PRI o en el PAN y si entra al golpismo MC, también les abrirá las puertas, lo que pareciera fácil en estos momentos en los que está en peligro su unidad y su no difícil su adhesión antidemocrática ante el peligro de perder el registro y tener pocas alternativas.
Quienes adopten a los ex miembros del Poder Judicial se colocarán no sólo del lado de la antidemocracia sino del golpismo que sabemos representan y defienden a ultranza quienes se esforzaron por impedir la reforma hasta el último suspiro, en una “resistencia” subsidiada por intereses oscuros.