Nadie debería de ser obligado a leer a Shakespeare, de hecho, nadie debería ser obligado a leer nada; deberíamos encontrarnos con la literatura de manera orgánica, aunque siendo honestos, pocos se acercarían a la literatura de no haber sido obligados por algún profesor durante su educación temprana. William Shakespeare huele a tarea.
La obra Macbeth, después de haber sido escrita hace más de cuatrocientos años, ya debería estar libre de spoilers. Cada cierto tiempo hay alguna adaptación en cine de esta magna obra, y en esta ocasión, la más reciente es la dirigida por Joel Cohen, producida por Apple T.V. y la cual puede verse en estos momentos vía Streaming o en el caso de México, en la cartelera de la Cineteca Nacional, recuerden la Cineteca nunca falla,
Banquo (Bertie Carvel) y Macbeth (Denzel Washinton) a su vuelta a casa se encuentran con una sombría mujer que es una y tres a la vez, el reflejo del agua es el espejo a la verdadera forma de estas brujas que le relatan a los cansados caminantes lo que les depara el destino. Profetizan que Macbeth después de su desempeño en la guerra, será el próximo rey de Escocia, aunque para llegar a ello, primero tendrá que convertirse en el Thane de Cawdor (un título dentro de la nobleza inglesa).
Ambos hombres toman a la extraña mujer como una loca, pero cuando esta parte de la predicción se vuelve cierta Macbeth se replantea la profecía, no solo la que le corresponde a él, sino la que menciona que el hijo de Banquo el cual, según esto, será quien le suceda en el trono a Macbeth.
Macbeth seducido por la aparente elocuencia de Lady Macbeth (Frances McDormand) le da rienda suelta a sus bajos deseos, y mata al rey, tergiversando los hechos y provocando que la profecía se cumplía con sus manos ensangrentadas, mientras los herederos del rey huyen y dejan libre de cargo al asesino.
Cohen hace un trabajo magnánimo y no podía ser menos, las obras de Sheakespere permiten, debido a su universalidad, distintos enfoques; el hecho de que en esta ocasión, el matrimonio Macbeth sea una pareja entrada en años, permite al director darle otra perspectiva. Cohen decide decantarse por una fotografía sobria, en blanco y negro que no hace más que ensalzar la oscuridad y desolación que revisten la historia. Orson Welles estaría encantado con ella.
El hecho de que un filme como Macbeth haya sido ninguneado en entregas tan fastuosas como el Oscar, no lo demerita en nada, pero sí provoca cierto desencanto para gran parte de la crítica y del cinéfilo real, ¿en verdad una FeelGoodMovie como CODA merecía ganarle a El Bardo? Claro que no, pero así son los premios.