De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, nuestro país ocupa el vergonzoso primer lugar del mundo en abuso sexual de menores. De dichas violaciones, el 90% cometido contra las niñas se produce en el entorno familiar.
Según datos de la UNICEF, en México por cada 9 delitos sexuales cometidos contra mujeres, hay 1 delito sexual cometido contra hombres.
La violencia contra las mujeres es para mí, la violación más grave de los derechos humanos, que se ha extendido, arraigado y tolerado en nuestro país, es causa y consecuencia de la desigualdad y de la discriminación de género.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que una de cada tres mujeres ha experimentado alguna vez en su vida violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por alguien que no era su pareja. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las mujeres son víctimas de violencia a edades tempranas, esto es, una de cada cuatro mujeres de entre 15 y 24 años que han mantenido alguna relación íntima habrán sido objeto de las conductas violentas de un compañero íntimo cuando cumplan 25 años.
En este orden de ideas la Organización Panamericana de Salud informó que las enfermedades de transmisión sexual son en las mujeres, causa de enfermedad aguda, complicaciones durante el embarazo, infertilidad, efectos psicosociales, entre otros.
Las mujeres víctimas de violencia sexual, tienen mayor probabilidad de adquirir el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), virus del papiloma humano (VPH), entre otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), que pueden afectar la salud de las mujeres durante años. Solo por dar un dato la OMS estima que el 70% de los casos y de las lesiones precancerosas son causadas por dos tipos del VPH.
La violencia sexual trae consigo el riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual, por ello, presente una iniciativa que reforma la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que tiene por objeto agregar al protocolo de actuación, relativo a la atención que el Estado brinda a las mujeres víctimas de abuso sexual, la aplicación de estudios médicos a la víctima que corroboren o descarten posibles enfermedades de transmisión sexual.
La vida, salud y bienestar de las niñas y mujeres deben ser el eje rector de las políticas públicas que permitan adoptar las medidas de protección necesarias para contribuir a mejorar su calidad de vida.
Las y los representantes populares debemos pronunciarnos y trabajar en contra de todas las formas de violencia hacia las mujeres.
María Rosete
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