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Las Tribus dentro de MORENA: renovar o morir

Las Tribus dentro de MORENA: renovar o morir

Columnas lunes 28 de julio de 2025 -

Desde su fundación, MORENA fue visto como un partido que encarnaba el “cambio” y la esperanza para muchos ciudadanos mexicanos que anhelan una transformación profunda en el sistema político del país. Sin embargo, lo que ha sido una travesía relativamente reciente hacia el poder está comenzando a mostrar signos de desgaste. A medida que se acercan las elecciones intermedias de 2027, las luchas internas del partido, impulsadas por intereses divergentes, se han vuelto más evidentes y están afectando la manera en que MORENA se presenta ante el electorado.

Uno de los aspectos más relevantes a considerar es el legado de López Obrador, cuyo liderazgo ha sido fundamental para el crecimiento y la cohesión del partido en sus primeros años. La figura del expresidente resultó un faro para muchos militantes de MORENA, quienes, en un principio, encontraban en él una fuente de inspiración y una guía política. Sin embargo, esta misma figura ha sido objeto de críticas tanto desde dentro como desde fuera del partido.

A medida que MORENA ha crecido y se ha diversificado, las expectativas sobre el liderazgo de López Obrador han disminuido, puesto con los distintos descubrimientos de malversación del erario, los nexos de su gabinete con el narcotráfico y su falta de austeridad y el manejo de un doble discurso malévolo, ha generado frustraciones y descontentos en muchos sectores.

Los leales al presidente, que incluyen a figuras prominentes como Adán Augusto López Hernández y Claudia Sheinbaum, han intentado mantener una narrativa coherente en torno a su visión de la transformación del país. Sin embargo, la percepción de que estos líderes están más interesados en afianzar su poder personal que en el bienestar del partido ha comenzado a erosionar su base de apoyo.

Adán Augusto, por ejemplo, se ha visto envuelto en acusaciones que sugieren una relación con el narcotráfico, lo que ha perjudicado su imagen y ha sembrado dudas sobre la integridad del partido en general. Tales situaciones son especialmente graves en el contexto en el que la lucha contra el narcotráfico es un tema que afecta profundamente a la ciudadanía y es uno de los puntos neurálgicos que MORENA había prometido abordar.

Por otro lado, la facción moderada y reducida, liderada por Ricardo Monreal, enfrenta una serie de desafíos propios. La antigüedad y el pasado priista de Monreal pudieron haber vendido la idea de un político “experimentado”, pero sus actos parecidos a los de antes, como el derroche de recursos y “amarres” con políticos de la oposición y empresarios “fifís”, han sido percibidos como una traición al espíritu combativo que caracterizaba a los primeros días de MORENA.

Muchos en este grupo creen que el estancamiento y la polarización son inevitables sin un enfoque más flexible y relativamente menos ideológico, pero esto ha chocado con los partidarios de un enfoque más radical que demandan una respuesta firme a las desigualdades y vicios del sistema político.

Además, la ausencia de Andrés Manuel López Beltrán en eventos importantes como la reciente Convención Nacional del partido guinda ha suscitado suspicacias. Su nombre se ha vinculado con los amigos de su padre afines al narcotráfico, lo cual ha añadido un elemento de tensión entre las diversas facciones y ha abierto un debate sobre la claridad de la línea moral que el partido pretende seguir. Las acciones de estos miembros pueden repercutir no solo en sus carreras individuales, sino también en la imagen colectiva de MORENA, que lucha por mantener su credibilidad ante el electorado.

El electorado, que históricamente ha mostrado una inclinación hacia el cambio, es cada vez más escéptico ante las promesas de MORENA. La percepción pública de corrupción, ligada a las denuncias y escándalos que han surgido, podría ser un factor determinante en el futuro del partido. El discurso de la dirigencia para comunicar y gestionar crisis ya está gastado y cada vez resulta menos creíble. Los líderes en MORENA, provenientes del hegemónico PRI, tienen problemas personales que ya están permeando en las bases del partido, quienes piden la renovación de liderazgos como lo proponen sus estatutos, así que se avecina una lucha interna que pinta para ser una “carnicería”, por más que se llame a la unidad y reconciliación de un plato que se ha caído más de una vez y está muy roto e incluso con fragmentos faltantes.

Los movimientos dentro del partido también se ven influenciados por la creciente descontento de la población hacia el manejo de la economía y la seguridad. La incertidumbre económica, derivado de un endeudamiento público agresivo, ha impactado fuertemente a los votantes, quienes cada vez más asocian las decisiones del gobierno con su propio bienestar. MORENA se enfrenta a un dilema complicado: debe mantener el apoyo popular mientras navega por las aguas turbulentas de las disputas internas. La gestión de estos desafíos será decisiva para la supervivencia política del partido.

El futuro de MORENA puede verse afectado también por la influencia de las redes sociales y los nuevos modelos de comunicación. Las plataformas digitales han permitido a los militantes y votantes expresar sus opiniones de manera más abierta y directa, lo que significa que las críticas y el descontento pueden hacerse escuchar con mayor eficacia. Esto genera una presión sobre los líderes de MORENA para que actúen de manera más transparente y responsable, sin jugar el terrorífico juego de la censura a la libertad de expresión, como ya se ha hecho en Campeche y Puebla y que no hace más que echar más leña al fuego.

Si para MORENA, son tiempos que presentan un panorama complejo y desafiante, del cual, si no no logra evolucionar y adaptarse a las demandas de su base, podría correr el riesgo de perder su lugar en el corazón de los votantes y desvanecerse como una fuerza transformadora en la política mexicana; es momento para el surgimiento de un nueva fuerza política que retome las riendas de una efectiva y representativa oposición, que no solo se dedique a señalar todo lo que se ha escrito en esta columna, sino que proponga la solución a dichos problemas y brinde la tan anhelada justicia al pueblo bueno, erradicando todo estos males. ¿Podremos los mexicanos y mexicanas construir algo así o tendremos que importar alguna solución venida de nuestro vecino norte?

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