facebook comscore
Lawrence de Arabia

Lawrence de Arabia

Columnas martes 28 de abril de 2020 - 01:43

El militar británico Thomas Edward Lawrence —arqueólogo de formación, traidor por circunstancia y libertador por convicción— fue uno de los personajes fundamentales del siglo XX. En el contexto de la Primera Guerra Mundial, al ver amenazados sus intereses en Oriente Medio, las potencias colonialistas buscaron frenar a toda costa la última gran embestida de un desmejorado imperio otomano. Para ello, valiéndose de la sensibilidad cultural e intelectual de Lawrence, buscaron propiciar las sublevaciones árabes para desestabilizar a los turcos, entonces aliados con Alemania.
No hay escenario que remita más a todas esas cruentas batallas de liberación que Wadi Rum. Por ello, pernoctar en un campamento beduino, en el vientre del desierto jordano, se vuelve imprescindible para darle contexto al homenaje. La fogata bajo las estrellas de un cielo inmaculado de principios de diciembre no hace más que conferirle un aura de misticismo a una postal compuesta por formaciones rocosas imposibles, dunas de arena roja, puentes de piedra, agujas de arena y valles infinitos. «Los paisajes, en los sueños infantiles, tenían aquel mismo aspecto vasto y silente», como decía el propio T.E. Lawrence, rebautizado como Lawrence de Arabia, en sus célebres memorias Los siete pilares de la sabiduría: una obra bendecida por la minuciosa edición del Nobel irlandés George Bernard Shaw.
Desde la punta del promontorio que remata un largo desfiladero, diviso el mar Rojo y la frontera con Arabia Saudita. Imagino lo que fue para un académico de cuerpo enjuto, vulnerable físicamente y atormentado sexualmente, embarcarse en una encarnizada revuelta independentista como infiltrado entre las tribus nómadas árabes, por conveniencias geopolíticas de la corona británica.
Sobrevivió a los turcos, al desierto y a la depresión que le provocó su condición de traidor ante los ojos de los hombres con los que padeció las miserias de la guerra. Varios años más tarde, de vuelta en Inglaterra, perdió la vida en un accidente de motocicleta. Su muerte, provocada por un traumatismo cerebral, propició la invención del casco para motoristas en el mundo. Winston Churchill lloró su partida como pocos. «Hemos perdido —dijo— a uno de los seres más grandes de nuestro tiempo».

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
¿Estamos unidos mexicanos? Columnas
2020-06-05 - 01:25
Violencia política, partidos y tribunal Columnas
2020-06-05 - 00:59
Ni los médicos creen en cifras oficiales Columnas
2020-06-05 - 00:56
Salgamos del virreinato Columnas
2020-06-05 - 00:53
Línea 13 Columnas
2020-06-05 - 00:46
+ -