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Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, una buena noticia en tiempos aciagos

Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, una buena noticia en tiempos aciagos

Columnas miércoles 25 de mayo de 2022 -

Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora de STUNAM

En medio del habitual maremágnum pesimista, por el desatinado accionar gubernamental en nuestro país, pocas veces –como en esta ocasión–, resulta gratificante escuchar noticias como la entrada en vigor de Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, que a nivel nacional permitirá abatir el índice de muertes y lesiones graves provocadas por accidentes viales.

De hecho, nadie en su sano juicio estaría en desacuerdo con este nuevo reglamento que tiene su origen en una lucha sin descanso de agrupaciones civiles y otros organismos como la Alianza Nacional por la Seguridad Vial (ANASEVI) en la que confluyen también empresas, academia e instituciones gubernamentales.

Estas agrupaciones, desde hace casi una década, iniciaron una resuelta acometida que tuvo su primer fruto en 2014, cuando de la mano de especialistas y comprometidos integrantes de la denominada sociedad civil elaboraron un proyecto de Iniciativa que fue presentado en el Congreso cinco años más tarde y que en 2020 –luego de un metódico análisis y estudio de propuestas en 8 foros regionales–, se convirtió en un derecho constitucional.

¿Por qué esta ley debe merecer nuestro reconocimiento? Porque además de cumplir con su objetivo primordial de disminuir el índice de muertos y lesionados, traerá consigo un mejoramiento sustancial en cuanto a sensibilizar y educar a grandes capas de la población en estos temas viales que hoy podríamos considerar de supervivencia.

De acuerdo a los índices estadísticos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en 2020 se reportaron 301 mil 678 accidentes, de los cuales 245 mil 297 registraron sólo daños materiales (81.3 por ciento); en 52 mil 954 se identificaron víctimas heridas (17.6 por ciento), y los 3 mil 427 accidentes restantes correspondieron a eventos con al menos una persona fallecida (1.1 por ciento) en el lugar del accidente.

El reporte señala que “el total de víctimas muertas y heridas en los accidentes de tránsito ocurridos en zonas urbanas durante 2020 fue de 75 mil 761 personas, de las cuales 3 mil 826 fallecieron en el lugar del accidente (5.1 por ciento) y 71 mil 935 presentaron algún tipo de lesión (94.9 por ciento)”.

Ciertamente, en 2020 se redujo el número de muertos y heridos, pero “debido a la menor movilidad ocasionada por la pandemia generada por la COVID-19”, explicó el INEGI. Las entidades con mayor número de fallecidos en el lugar del accidente por cada 100 mil habitantes durante 2020 fueron: Sinaloa (8.8), Chihuahua (7.7), Querétaro (7.0), Sonora (6.5) y Zacatecas (5.9). En este mismo periodo la tasa a nivel nacional fue de 3 decesos por cada 100 mil habitantes.

Como he mencionado, no se trata sólo de imponer medidas coercitivas por conducir bajo el influjo de drogas o alcohol y manejar a exceso de velocidad en vialidades urbanas, autopistas y carreteras federales o hablar y chatear con el celular mientras se conduce. Tampoco penalizar por el sólo hecho de transportarse en motocicleta sin portar casco, no utilizar el cinturón de seguridad y sistemas de retención para personas menores de doce años que viajen en un vehículo.

El objetivo de la Ley general de Movilidad y Seguridad Vial, va más allá que, por ejemplo, hacer obligatorio el alcoholímetro a nivel nacional. También traerá consigo la creación de observatorios ciudadanos para analizar la problemática de movilidad y su correcta aplicación. En suma, nos hará corresponsables de su funcionamiento y ciertamente traerá múltiples beneficios, porque atañe directamente a la organización y perfeccionamiento, tanto de las estructuras organizacionales de la federación, estados y ayuntamientos, como la de las empresas urbanas y foráneas, de transporte de pasajeros y carga.

Ante los alcances de esta ordenanza, aprobada por unanimidad y que es realmente una conquista social –porque partió de una aspiración de la sociedad civil, de la gente de la calle, de los mexicanos de a pie–, me sumo a la opinión de expertos y analistas que consideran que se trata de una ley de avanzada e innovadora en América Latina y comparable a las ya existentes en otros países.

Se requeriría de un texto más amplio para desmenuzar los beneficios que traerá consigo la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial y sus adecuaciones en el marco gubernamental. Ahora ¿qué falta para que ésta se despliegue a nivel nacional? Primero, entrará en vigor a partir del próximo viernes 27 de mayo, y el Congreso de la Unión y las entidades federativas deberán reformar las leyes de movilidad o tránsito, a fin de adecuarlas a esta ley. Para ello dispondrán de 180 días (el 23 de noviembre), fecha en la que deberá quedar también integrado el Sistema Nacional de Movilidad y Seguridad Vial (SNMSV) y en mayo del año próximo, deberán conformarse las bases de datos en materia de movilidad y seguridad vial.

La gran lección que nos deja la gestación y aprobación de esta ley de avanzada, es que –si existe voluntad política–, sí puede haber consensos en temas tan sensibles. Su diseño y aceptación en el Congreso nos indica que, en asuntos como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, las Estancias infantiles, el Seguro Popular, el rediseño de los libros de texto y la mortal pandemia de COVID-19, mucho se hubiese avanzado y economizado racionalmente, si el sentir de la auténtica sociedad civil y los mexicanos productivos, hubiera sido tomada en cuenta.
La vida y la estabilidad de millones de compatriotas no hubiese estado en riesgo –como aún lo está–, si con serenidad, templanza y verdadero amor a México, desde Palacio Nacional y el Congreso se implementaran y consensuaran verdaderas políticas en beneficio real de la población. Por eso celebro que, en medio del habitual maremágnum pesimista, al menos esta sea una buena noticia. Y eso, en estos tiempos aciagos, hay que reconocerlo.

Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora de STUNAM





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