“Si he visto más, es poniéndome sobre los hombros de gigantes”: Isaac Newton
En la historia de la informática, los superordenadores han impulsado el desarrollo de la computación por sus cualidades únicas, su tamaño, capacidad y por romper varios hitos, como el superordenador LUMI (Large Unified Modern Infrastructure), el tercero más potente del mundo con un rendimiento de 151.9 petaflops por segundo (equivalentes a 151,900 billones de operaciones), estrenado el pasado 13 de junio por el centro finlandés de tecnología informática CSC, en la ciudad de Kajaani.
Este concepto se debe al científico Seymour Roger Cray, quien propuso la primera arquitectura general de uno de estos equipos. Este ingeniero eléctrico de Wisconsin, Estados Unidos, trabajaba en el centro de control de datos del ejército norteamericano, cuando diseñó el primer superordenador de la historia, el CDC 6600, en 1969.
Era la máquina más potente de su época, una pieza compleja con 400 mil transistores en su interior, que le daban una velocidad de 40 MHz y una unidad de coma flotante a 3 MFLOPS. No olvidemos que los primeros ordenadores domésticos que vieron la luz, una década después, funcionaron con velocidades de entre 1 MHz y 4 MHz, se componían de miles de transistores y carecían de unidad de coma flotante.
Por aquel entonces, IBM exhibía su ordenador llamado 7030, competencia del CDC 6600, que lo superaba en todos los aspectos, lo que hizo que Seymour Cray y sus diseños se convirtieran en referencia de la computación de alto rendimiento.
Actualmente, un superordenador como el de Finlandia costó 202 millones de euros y forma parte de la Empresa Común Europea de Computación de Alto Rendimiento (EuroHPC JU), que cuenta con otros siete superordenadores en construcción en otras ciudades del viejo continente.
LUMI está financiado por un consorcio de países integrado por Finlandia, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Estonia, Islandia, Noruega, Polonia, Suecia y Suiza, que la usarán para investigación. En su construcción también participó Hewlett Packard con su plataforma de Inteligencia Artificial, uno de los principales instrumentos disponibles dentro de este superordenador.
Para los científicos al mando del proyecto, la capacidad del superordenador se ocupará en la industria y las pequeñas empresas, con el objetivo de impulsar el uso masivo de datos; se dedicará a la investigación científica del cambio climático, medicina, matemáticas, ingeniería, ciberseguridad y ciencias sociales. También son optimistas de conseguir avances en temas de desarrollo de vacunas o diagnóstico del cáncer.
LUMI es el superordenador más potente de Europa y el tercero del mundo, superado únicamente por el americano FRONTIER (con 1.1 exaflops por segundo) y el japonés FUGAKU (con 442 petaflops por segundo). Su capacidad de computación puede alcanzar los 550 petaflops por segundo, equivalentes a 1.5 millones de ordenadores portátiles modernos, que juntos formarían un edificio de 23 kilómetros de altura.
Además, es amigable con el medioambiente y autosustentable, ya que se abastece de energía hidroeléctrica, no emite CO2 a la atmósfera y su calor residual genera electricidad para abastecer al 20 por ciento de la ciudad donde se encuentra.
Estamos ante una nueva generación de superordenadores, que nos harán la vida más ligera. Mientras tanto esperaremos.
Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones por la UAM.
alejandro.delvalle@octopy.com