En México son una constante los cambios legales. Simplemente, nuestra Constitución ha tenido desde 1917, 251 decretos de reforma. Algunos de éstos modifican diversos artículos, lo que es sorprendente cuando nuestra norma fundamental sólo tiene 136 preceptos. Diferentes actores pueden presentar iniciativas. Pero, vale la pena detenernos en aquellas que salen desde la silla presidencial ¿Qué nos dicen los números?
De conformidad con el Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación, con Vicente Fox, del 2000 al 2006, 74.70% de sus iniciativas fueron aprobadas y publicadas (124 iniciativas), quedaron pendientes en Comisiones el 7.83% (13 iniciativas), 0.60% con dictamen (1 iniciativa) y sólo fueron desechadas el 16.87% (28 iniciativas). Con Felipe Calderón, del 2006 al 2012, fueron aprobadas y publicadas el 79.55% de sus iniciativas (105 iniciativas), quedaron pendientes en comisiones el 6.06% (8 iniciativas) y fueron desechadas sólo el 14.39% (19 iniciativas). Con Peña Nieto, del 2012 al 2018, fueron aprobadas y publicadas el 79.84% (99 iniciativas), pendientes en Comisiones el 8.06% (10 incitativas), con dictamen 8.06% (10 iniciativas), desechadas sólo el 3.23% (4 iniciativas) y atendidas 0.81% (1 iniciativas). Finalmente, con López Obrador, el sistema reporta que hasta el 2021, fueron publicadas y aprobadas el 85.71% (36 iniciativas), pendientes en Comisiones el 7.15% (3 iniciativas), con dictamen 4.76% (2 iniciativas) y atendidas 2.38% (1 iniciativa).
¿Qué vemos con estos números? Que desde Fox hasta Peña (con López Obrador habrá que ver cómo termina su periodo) si bien hay una constante en la disminución de iniciativas que se presentan desde la silla presidencial, hay un constante aumento en el porcentaje de iniciativas que son aprobadas y publicadas. Por lo que, cada vez fue más probable que una iniciativa presentada desde el Ejecutivo Federal tomara el carácter de ley, con independencia de la diversidad de los grupos parlamentarios en el Congreso de la Unión o de las legislaturas de los estados, en el caso de reformas constitucionales.
Si bien hay reformas que han sido fundamentales y necesarias, también vale la pena reflexionar que toda reforma requiere de un periodo de implementación y consolidación a nivel estructural y operativo, lo que se imposibilita ante cambios constantes. Reformar las leyes en México parece ser cada vez más fácil y probable desde el estrado presidencial, sin embargo, hay que mirar también en los procesos de implementación y consolidación que son los que logran cambios de conciencia y resultados. Habrá que esperar qué rumbo toma la numeraria de este sexenio.
Sistema de Información Legislativa:
http://sil.gobernacion.gob.mx/Reportes/AsuntosLegislativos/home.php?TipoReporte=1