@onelortiz
https://youtu.be/0x6bCfzOTDI?si=cvI4RUe3xobyD8Pd
La motocicleta es un medio de transporte económico, ecológico, eficiente y, si se practica con responsabilidad, seguro. El problema es que el gobierno los ve como enemigos, a los cuales hay que tratar como potenciales violadores de la ley, con el establecimiento de multas altísimas y absurdas, no para hacerlas seguras, sino para inhibir su uso y recaudar recursos. El gobierno no comprende que, para muchos ciudadanos, el uso de la motocicleta es la única alternativa ante el saturado sistema de transporte público o las altas tarifas de los vehículos de plataforma. Llenar el tanque de un auto de cuatro cilindros con gasolina magna vale más de mil pesos; llenar el tanque de una moto de 100 centímetros cúbicos cuesta alrededor de 150 pesos, mientras que el costo de un viaje de cinco kilómetros en un auto de plataforma de categoría estándar, en hora pico, puede superar los 200 pesos.
El gobierno justifica sus multas y sanciones por un tema de seguridad. Efectivamente, uno de los índices más altos de accidentes en vía pública corresponde a motociclistas. Una buena solución pasa por un buen diagnóstico, el cual, por lo menos, debe considerar el número de motocicletas que circulan en la ciudad, su tipo de uso y el tipo de usuario. Hablemos un poco de los tipos de motociclistas.
El motociclista recreativo. Son los menos. Por lo general, tienen una máquina de alta gama como Ducati, Kawasaki o BMW, estacionada al lado de un auto de la misma marca. Ellos pagan sus derechos y, por lo general, cuentan con el mejor equipo. No representan un problema en la circulación diaria de la ciudad. El problema surge cuando algunos de ellos toman carretera el fin de semana y ahí se vuelven imprudentes, violando los límites de velocidad y la lógica.
El motociclista utilitario. Son quienes tienen una moto como alternativa de transporte, cumplen con todos los requisitos y, por lo general, respetan el reglamento; sin embargo, suelen ser el objetivo de los patrulleros para multarlos. De ahí obtienen una buena tajada.
El motociclista de plataforma. Estos son muchos y se concentran en áreas clave de la ciudad. Usan motos pequeñas, de bajo costo, pero que se mueven como diablos entre autos, lo cual provoca el rechazo de automovilistas y peatones. Quizá sean quienes más infracciones cometen y también quienes más accidentes provocan y sufren. Aquí el gobierno necesita un gran trabajo conjunto entre autoridades y plataformas para capacitarlos.
Otra categoría son las motos eléctricas, que se han convertido en un eslabón más de la problemática. En todos los casos, más que políticas punitivas y recaudatorias, se necesita empatía, cultura cívica y diálogo con los involucrados.
Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.