Ahora resulta que hay que acondicionar los campos y bases militares para dar cabida a varios miembros del gabinete y funcionarios de alto nivel de la actual administración para que, se puedan mudar, los motivos poco claros.
Estos cambios de residencia se da principalmente en cuartes cercanos a Washington, D.C. y Virginia.
La polarización social impulsada por el presidente Donald Trump, la principal razón de estos movimientos de su equipo cercano de trabajo, Marco Rubio, por ejemplo, se mudó un par de puertas más adelante del titular del Pentágono.
Rubio, según trascendió, vive casi siempre solo ya que su familia ha optado por quedarse en Florida, claro con un dispositivo de seguridad del Servicio Secreto. Cuestiones de seguridad nacional son la razón que pretextan los cercanos a Trump a cambiar su residencia, con razón o no, pero con la autorización de su jefe.
La lista de los protegidos; Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, vive en “una instalación de representación gubernamental” propiedad de la Guardia Costera y “paga un alquiler a precio de mercado”, según Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional.
Daniel Driscoll, secretario del ejército, también se ha trasladado a una vivienda militar, al igual que el secretario de la Marina, John Phelan cuya casa en Washington resultó dañada en un incendio en mayo, según un miembro del personal del Congreso que no estaba autorizado a hablar públicamente y habló bajo condición de anonimato.
Durante el primer mandato de Trump se sabe que Jim Mattis, secretario de Defensa y Mike Pompeo, secretario de Estado, vivieron durante un tiempo en viviendas militares.
Trump es responsable del temor de sus colaboradores, pero en la Oficina Oval revisten estas acciones con todo tipo de justificadas “razones”, están expuestos por el trabajo que realizan, por la información que manejan, por el conocimiento militar.
El Cuartel 8 del Fort McNair de Washington, situado junto al río Anacostia ha sido tradicionalmente la residencia del vicejefe del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, sin embargo, al comienzo del segundo mandato del presidente Donald Trump, estaba desocupado, la polarización social era menor.
Y el general ascendido al puesto de vicejefe había optado por permanecer en otra base cercana, al otro lado del rio Potomac, con ello quedó una casa vacía y rápidamente el secretario de Defensa, Pete Hegseth, alzo la mano para mudarse.
Mientras Hegseth se instalaba en la propiedad custodiada por dos cañones de la época de la guerra de la Independencia, otros funcionarios de Trump también buscaron como fijar su residencia en espacios construidas y diseñadas para almirantes y generales de alto rango en la zona de Washington que ofrece mucha seguridad durante las 24 horas al día.
¿Miedo o precaución?
@ncar7