La primera presentadora de noticias robot, termina con una vieja tradición y sigue otras, un medio adoptó un robot para sustituir a los lectores de noticias.
Anteriormente, en la televisión el reportero ascendía a presentador de noticias a cuadro y después a editorialista de las noticias con la tendencia ideológica o política de la empresa para la que trabajaba. Es decir, un reportero, sin preparación en teoría política era utilizado por la empresa que le imponía a su trabajador su manera de pensar así lo anulaba como persona y lo definía ante la sociedad.
La evidente manipulación que se buscaba a través de la editorialización de los reporteros, habilitados como lectores de noticias, carcomió la credibilidad de los medios electrónicos. Actualmente vemos como quienes leen noticias ponen de su cosecha para imponer una tergiversación de la realidad no solo con gestos, como colocando comillas con los dedos índice y medio a sus palabras, sino comentando de manera tendenciosa, lo que ellos consideran que deben hacer para magnificar o minimizar la información.
Si no logra llamar la atención por dar a conocer la realidad sin manipulación, sí puede atraer público, más por morbo que por avidez de información, para ver a un robot mujer dar las noticias. Esa idea durará muy poco si la intención es colocar a un androide frente a las cámaras, para aumentar auditorio, de por sí la frialdad de los lectores de noticias es evidente, la nueva cara será gélida en todo momento y será rechazada ante la primera tragedia.
No se trata de una novedad de contenido, la empresa dicta lo que debe decir y pensar el que lee las noticias y así se reproduce el formato desde hace más de cincuenta años de alteración de la realidad.
La propuesta pareciera ser una punta de lanza que anuncia el futuro, pero en términos de contenido anuncia un retroceso que dejará a las estaciones más abajo de lo que ahora están.
En momentos en los que el contenido supera el formato y los esquemas convencionales de la información, el intento de esta empresa, muy dolida por ciento por haberse cancelado prácticamente todos los contratos de publicidad con el gobierno, será infructuoso para los fines de tención, rating y credibilidad que busca rescatar.
La inteligencia artificial puede ser el futuro, pero la verdad en este caso seguirá enterrada como si estuviera muerta. Una cosa es la realidad ampliada y otra la realidad adulterada.