El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro de Ciudad de México ha visto una disminución de aproximadamente 20 % en su demanda de pasajeros desde la pandemia de covid‑19, al pasar de transportar cerca de cinco millones de personas al día a alrededor de cuatro millones, lo que se atribuye, en parte, al cambio en los patrones de traslado y al crecimiento del uso de motocicletas como alternativa de movilidad, señaló Jesús Padilla Zenteno, director general del Grupo CISA, durante el Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad.
Según datos de la Secretaría de Movilidad, en la capital circulan alrededor de 800 000 motocicletas, lo que representa una opción de transporte que ha atraído a usuarios y ha modificado la dinámica del transporte público tradicional. Padilla Zenteno indicó que esta tendencia evidencia fallas en la integración y los incentivos de los sistemas de transporte público, impulsando a los usuarios hacia modalidades menos reguladas.
Especialistas en movilidad han destacado que la ciudad enfrenta retrasos en la implementación de políticas públicas orientadas a la movilidad sostenible, en parte por la falta de armonización de las leyes locales con el marco jurídico federal y por presupuestos insuficientes para promover el caminar, el uso de la bicicleta y un transporte público digno. Entre las consecuencias visibles de esta situación, mencionan la presencia de autos estacionados en las aceras, lo que obliga a peatones a descender al arroyo vehicular.
Además, se ha señalado que el diseño urbano centrado en el automóvil ha limitado las condiciones seguras para alternativas como el ciclismo, afectando la calidad y percepción del transporte público en la capital.