Durante décadas, la industria tabacalera perfeccionó una estrategia
silenciosa, convertir la adicción en un hábito socialmente aceptado,
atractivo para jóvenes y rentable para corporaciones multimillonarias.
El reconocimiento que la Organización Mundial de la Salud (OMS)
entregó en la víspera a investigadores, activistas y autoridades de
América Latina confirma que la batalla contra el tabaco entró en una
nueva etapa.
La distinción otorgada al doctor Inti Barrientos Gutiérrez coloca a
México dentro de la discusión internacional sobre salud pública y
control de la nicotina. Su trabajo en el Instituto Nacional de Salud
Pública (INSP) documenta el impacto de cigarros electrónicos,
productos de tabaco calentado y dispositivos con saborizantes que hoy
seducen a miles de adolescentes.
Este reconocimiento tiene un significado político y sanitario de gran
importancia para la salud de las personas, incluso, aquellas que no
fuman. La OMS admite, de manera implícita, que la industria tabacalera
ya no opera únicamente con cajetillas tradicionales. Ahora utiliza
publicidad digital, videojuegos, plataformas audiovisuales y sabores
artificiales para captar consumidores desde edades tempranas.
En este sentido, México conoce bien las consecuencias de esta
epidemia. Según datos de la Secretaría de Salud y del Instituto
Nacional de Salud Pública, el tabaquismo provoca más de 60 mil muertes
anuales en el país por enfermedades asociadas como cáncer de pulmón,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica, infartos y accidentes
cerebrovasculares. A ello se suma el crecimiento del consumo de
vapeadores entre menores de edad.
Según datos oficiales, la situación se agravó entre 2025 y lo que
llevamos de 2026. Hospitales públicos y privados reportan un alarmante
incremento en padecimientos respiratorios vinculados con el uso de
dispositivos electrónicos de nicotina, especialmente entre jóvenes de
entre 15 y 24 años. Neumonías químicas, dependencia temprana,
ansiedad, afectaciones cardiovasculares y deterioro pulmonar aparecen
con más frecuencia en consultas médicas.
Así, México enfrenta costos millonarios por atención médica derivada
del tabaquismo. Principalmente el IMSS, IMSS Bienestar y el ISSSTE,
destinan miles de millones de pesos cada año al tratamiento de
enfermedades prevenibles relacionadas con el consumo de tabaco,
incluidas las derivadas por atención bucal.
Por eso el reconocimiento internacional adquiere relevancia. El
organismo --que se desprende de la ONU-- premia investigaciones que
ayudan a desmontar la narrativa comercial de una industria que vende
modernidad, libertad y tecnología, aunque detrás existan mecanismos
diseñados para generar dependencia química.
La campaña del "Día Mundial Sin Tabaco", que se realiza cada último
día de mayo, apunta directamente a las estrategias comerciales que
utilizan azúcar, saborizante y agentes refrescantes para facilitar la
inhalación y disminuir la percepción de riesgo.
Pero vale la pena reflexionar que, mientras el país endureció
restricciones contra vapeadores y publicidad indirecta, el mercado
digital continúa inundado de promociones disfrazadas de contenido
juvenil. Redes sociales, influencers y plataformas de entretenimiento
funcionan hoy como escaparates silenciosos para nuevos consumidores.
En este sentido, la mandataria Claudia Sheinbaum Pardo, que preside el
Consejo de Salubridad General, perfila amplias acciones de prevención,
para mitigar el impacto sanitario de las próximas décadas.
La administración federal entiende que, el riesgo más profundo aparece
cuando una generación normaliza la dependencia química, bajo la idea
de modernidad y entretenimiento; incluso, cuando en varios casos se
convierte en la entrada para el consumo de drogas más agresivas como
el fentanilo, cocaína o cristal, por citar algunas.
*Periodista | @JoseVictor_Rdz
Premio Nacional de Derechos Humanos 2017