El pasado 9 de junio la llamada “Alianza opositora”, a través de sus dirigentes Alejandro Moreno, del PRI, Marko Cortés, del PAN, y Jesús Zambrano, del PRD, anunciaron una moratoria constitucional con la finalidad de evitar que se materialicen reformas de carácter constitucional.
Lo anterior incluye que en lo que resta de la LXV Legislatura, el PAN, PRI y PRD “no aprobarán cualquier iniciativa de reformación, adición o modificación a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.
Para nosotros esta moratoria constitucional es una traición a los electores de estos tres partidos porque votaron por ellos para legislar, para debatir cualquier reforma y no para agazaparse y bloquear las propuestas del Ejecutivo federal sin analizarlas.
Además de una traición, es un error de cálculo político. En la pasada discusión sobre la Reforma Eléctrica a la Constitución, la oposición votó en contra sin analizar, sin discutir, sin dialogar el contenido de la reforma, cuando en realidad, haberla aprobado (quizá con algunas modificaciones) hubiera sido benéfico para las empresas que ellos mismos defienden como Iberdrola.
La oposición se vuelve a equivocar políticamente porque se están colocando contrario a lo que les mandata la Constitución como senadores y diputados, que es legislar, debatir, argumentar y si alguna reforma no les gusta, que se ventile en el pleno, pero no con bloqueos sin sentido a cualquier reforma presidencial. Consideramos que hay una cerrazón sin sentido para buscar llamar la atención, pero es una estrategia fallida.
Entendemos que esta negativa y cerrazón al diálogo y al debate obedece a un berrinche político, es una respuesta a su derrota electoral, una reacción a la forma en que Morena logró en menos de cuatro años quitarles 22 gubernaturas.
Los diputados y senadores de oposición que están a favor de esta moratoria constitucional están declinando en sus funciones constitucionales con tal de conservar sus privilegios, y de desviar la atención de lo que ocurrió el 5 de junio pasado. Sin dudas, es una cortina de humo a su fracaso electoral y político porque justamente ocurre en la siguiente semana a su derrota en las urnas.
Ante la derrota, existen algunas propuestas sensatas para las y los compañeros legisladores proclives a esta moratoria; una de ellas puede ser llamar a sus suplentes para que asuman el cargo que la constitución les otorgó: legislar.
Estamos ante un momento donde se tienen que resolver y legislar desafíos en todos los ámbitos como la seguridad, migración, economía y no es momento para que la oposición se atrinchere y deje de legislar para ayudar a resolver estos desafíos.