México, desde muchos frentes, está dando la batalla para contribuir a resarcir los daños que ocasionaron las fuertes lluvias que azotaron a entidades como Veracruz, Puebla y Querétaro. La única forma de hacerlo, queda claro, es proporcionar una estructura de ayuda y asistencias, sobre todo de aquellos elementos que sean apropiados para inhibir el impacto. Nos referimos a suministro de medicamentos, insumos, alimentos y personal médico que revise a las personas que requieran la atención. Eso, a tal punto, ha propiciado que se unan algunas secretarías de estado cuya labor, de hecho, radica precisamente en salvaguardar la vida, en especial de adultos mayores. Desde el rubro de la salud, por ejemplo, hay una campaña extensa de vacunación para que no se propaguen enfermedades severas que van de la mano de este tipo de desastres.
Hay mucho interés en que la población, desde todas las perspectivas, reciban un esquema de ayuda. Es verdad, se actúa con mucha prudencia y sensibilidad, a sabiendas de la enorme vulnerabilidad que padecen familias enteras. Se hace, por las condiciones, con la mayor delicadeza posible cuidando hasta el más mínimo detalle. Quienes facilitan esos mecanismos, desde la federación y las entidades, se han echado al hombro esa tarea titánica. La propia Claudia Sheinbaum, de humanismo probado, se ha comprometido a reconstruir viviendas, caminos, casas y hospitales. De gran relevancia, de igual manera, será reactivar la economía cuando las condiciones sean idóneas. Se manejan programas sociales y un andamiaje para generar fuentes de empleo.
Eso, por un lado, será parte del plan de emergencia que diseñó la presidenta constitucional. Desde las entidades, a propósito de ello, los gobernadores, unos más que otros, han demostrado el grado de solidaridad ante esta situación, especialmente aquellos que se vieron afectados por el fenómeno natural. En Morelos, por ejemplo, Margarita González Saravia, desde que los canales oficiales difundieron los pormenores, armó una estrategia para recolectar víveres, medicinas, ropa y alimentos. Con ello, a su vez, se estructuró una logística para enviar los insumos a zonas específicas de Puebla y Veracruz. La misma administración, con personal que delegó, comprobó que la asistencia llegara a manos de la gente, específicamente mujeres y adultos mayores.
Por muchas razones humanitarias, evidentemente, hemos catalogado a la entidad de Morelos como un territorio en que se percibe la filantropía, que también es un componente esencial del proceso de transformación. Apenas el viernes, de hecho, vimos salir camiones repletos que, a la postre, son un manojo de esperanza para miles de familias enteras que lo han perdido todo. Desde nuestra perspectiva, hemos dicho que es una estructura de suma de esfuerzos, sobre todo cuando te involucras en las tareas para rehabilitar caminos y aminorar la acumulación de agua. Recordemos que, con lo que sucedió, se interrumpió el flujo del sistema eléctrico y el suministro de agua. Por eso se requiere una atención casi casi personalizada a través de acciones concretas. A nuestro juicio, claro está, Morelos ha sido la entidad más empática en esta fase que, de alguna manera, podemos llamar de reconstrucción. Si prestamos atención, la administración de Margarita González ha entablado comunicación directa con aquellos que están coordinando estas tareas, haciendo lo propio; es decir, brindar insumos y trabajar en equipo.
Y como muchas zonas de Puebla y Veracruz estuvieron sujetas a estos riesgos, dada su posición geográfica, es momento de sumar esfuerzos. Aplaudo el trabajo que realiza la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia. Ella, que por fortuna gobierna una entidad que necesitaba urgentemente un cambio profundo en sus políticas públicas, ha mostrado, ante los ojos de todo México, que tiene un enorme humanismo. Desde esa administración, con equipos especializados, cargan la tarea de rehabilitar caminos y llevar alimentos a las comunidades de mayos vulnerabilidad.
Notas finales
Quienes también han desplazado una estructura de emergencia inmediata, lo vemos, es el gobierno de Alejandro Armenta. Recordemos que, como tal, ese punto es de los que sufrió mayores afectaciones. Por eso el manejo es minucioso y detallado. El mismo mandatario, que trabaja en coordinación con Leticia Ramírez, delegada especial del gobierno de Claudia para continuar cuantificando los daños y atender a la gente, sigue recorriendo comunidades y tramos para reunirse con la población. Se nota la buena conducción, pero sobre todo la solidaridad: un rol que asume con mucho compromiso la administración de Armenta. Él mismo, de hecho, mencionó que no dejará desamparados a nadie y que, además de ello, como ha quedado evidenciado, movilizará todos los mecanismos de la entidad para resarcir rápido este clima que nos preocupa a todos.
Por otro lado, de la política interna de nuestro país, Evelyn Salgado, tercera mujer mejor evaluada de México, de acuerdo con la encuesta de Gobernarte, vaya que sabe tejer fino. Sus gestiones y la coordinación con el sector turístico hicieron posible que algunos hoteles recibieron la llave Michelin: una distinción honorífica que pocos pueden presumir. Con todo ello, desde luego, Guerrero se sigue manteniendo como uno de los estados que mayor empujan el progreso y desarrollo del territorio nacional. Y si, una mujer ha puesto muy en alto uno de los enclaves cuyo potencial es mayúsculo.