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Columnas
No hay duda de que el 1° de octubre presenciamos un hecho histórico con la llegada de la Doctora Claudia Sheinbaum a la Presidencia de México, rompiendo con ello el mayor techo de cristal para las mujeres que prevalecía hasta ese día en nuestro país.
Sumado a este acontecimiento, no deja de ser relevante el retrato que vimos en la toma de protesta, en donde los tres Poderes de la Unión estaban encabezados por mujeres: con la Maestra Ifigenia Martínez (QEPD) a la cabeza del Legislativo y la Ministra Norma Piña al frente del Judicial.
Si bien no podemos dejar de reconocer la importancia de esos hechos, sumado a los cientos de espacios que hoy están siendo liderados por mujeres y que históricamente habían sido ocupados por hombres, tampoco podemos dejar de reconocer que todavía existen grandes pendientes para combatir la desigualdad entre hombres y mujeres prevaleciente en nuestro país.
No podemos ignorar que hoy México es el cuarto país con menor participación económica de las mujeres en América Latina; que mientras los hombres dedican en promedio 16 horas semanales al trabajo del hogar y de cuidados no remunerado, las mujeres dedicamos 40; que nueve de cada 10 personas que abandonan el mercado laboral por realizar tareas de cuidados son mujeres; que persiste una brecha salarial del 16%, es decir, que mientras un hombre gana 100 pesos de trabajo, una mujer percibe 84; que en el sector privado, solo el 4% de los espacios de direccionesgenerales son ocupados por mujeres; por mencionar solo algunos de los planos en los que se manifiestan estas desigualdades. A esto se suman múltiples tipos de violencias estructurales en razón de género a las que nos enfrentamos las mujeres en diversos ámbitos de nuestras vidas.
En ese sentido, y particularmente en el contexto en el que nos encontramos, debemos de reconocer que no basta con que las mujeres ocupemos cada día mayores espacios de decisión –que sin duda es algo deseable–, nuestra llegada a dichos espaciostambién debe significar el impulso de cambios y transformaciones estructurales que permitan seguir disminuyendo estas brechas, desigualdades y problemáticas existentesy a las que nos enfrentamos por el simple hecho de ser mujeres.
Hoy más que nunca nos toca abrazar esta causa para juntas hacer frente a esta deuda histórica y trabajar para que la frase “si llega una, llegamos todas” se convierta en una realidad. Con ello, hagamos lo que nos corresponde.
Mtra. Laura Lizette Enríquez RodríguezComisionada Ciudadana del INFO CDMX
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