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Columnas
En medio de lo revuelto que está el mundo, un hecho que llamaría la atención es que en la toma de posesión de la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, se juntaran el presidente de Rusia, Vladimir Putin con el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, sería algo que levantaría ámpula y comentarios.
Desde luego se ve muy lejana la posibilidad de que el mandatario ruso asistiera a un país que hace frontera con Estados Unidos, donde el presidente Joe Biden, ha calificado a Putin como un criminal de guerra por el conflicto bélico en Ucrania, pero al parecer México no se está en el radar de Vladimir Putin.
Más controvertida aún será la presencia del dictador Nicolás Maduro, quien sigue en el ojo del huracán luego de su enésima reelección y que utiliza la represión total en contra de María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y a quien prácticamente en el mundo entero consideran el presidente electo de dicho país, Edmundo González. Una muestra de ello, es que la Fiscalía venezolana investiga a estos líderes opositores por “insurrección”, luego de que Machado y González pidieran a los militares venezolanos respetar el resultado de las elecciones que, de acuerdo a las actas que tiene la oposición en su poder, favorecieron ampliamente a Edmundo González.
Mientras, el gobierno de los Estados Unidos le ha pedido en reiteradas ocasiones a Maduro que reconozca los resultados reales del proceso electoral en Venezuela.
Agazapado Maduro por los señalamientos del mundo de que es un dictador y un represor y él se defiende a la voz de que es hijo de Simón Bolívar y de Hugo Chávez, hay que recordar que en el 2018, en la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien quiere permanecer en el poder en Venezuela, asistió a Palacio Nacional.
Esta invitación dividió las opiniones entre quienes aprobaron el hecho y quienes lo rechazaron.
“Nosotros somos amigos de todos los gobiernos y de todos los pueblos”, afirmó el jefe del Ejecutivo, mientras que por las redes sociales, el expresidente Felipe Calderón pidió retirar la invitación a Nicolás Maduro a quien acusó de ser un dictador.
En ese entonces se especuló sobre la presencia de Maduro en México. En una de esas versiones se habló de que en caso de que el dictador venezolano cayera, un posible destino de su exilio sería nuestro país.
Las acusaciones en contra de Nicolás Maduro no son nuevas. Desde que el dictador se desempeñó como canciller de Venezuela con Hugo Chávez, se le acusó y enjuició por corrupción propia y legitimación de capitales.
Hace poco, el dictador venezolano defendió al presidente mexicano de lo que calificó como una “tremenda campaña (por parte de Estados Unidos) contra un hombre honesto, honorable y valiente”.