En la Ciudad de México, la escasez, la contaminación, el desperdicio de millones de litros de agua por fugas en la red de suministro y la sobreexplotación de los acuíferos, configuran una crisis de agua que ha llegado a su límite.
Y si con esto no fuera suficiente, de los mantos acuíferos se extrae más del doble del agua de la que se recarga de forma natural, lo que ha provocado una disminución anual de casi 1 metro.
Esta sobreexplotación ha provocado hundimientos de hasta 30 centímetros por año, en ciertas zonas, así como una deficiente calidad del agua y, como el agua se extrae cada vez a más metros de profundidad, los costos de extracción también se incrementan año con año.
Las cifras tampoco son alentadoras. De acuerdo con datos del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) y de la Secretaría del Medio Ambiente local, más del 40 por ciento del agua se pierde en fugas, tomas clandestinas o es agua que no se contabilizada.
Es decir, se extrae más agua de la que se recarga naturalmente, pero el 40 por ciento de esa agua se desperdicia.
Otros datos señalan que el 15 por ciento de los capitalinos no recibe el servicio diariamente; el 26 por ciento no obtiene la cantidad suficiente y cerca de 1.8 millones de personas se abastecen por medio del tandeo.
El Gobierno de la Ciudad de México ha ejecutado diversas acciones para atender la crisis hídrica, como el recientemente anunciado programa de 100 Puntos de Acupuntura Hídrica en la Ciudad de México, que consiste en la perforación de pozos de absorción para la infiltración de millones de litros de agua de lluvia al subsuelo.
Sin embargo, esta no es la primera vez que se ejecutan acciones en busca de la recarga y recuperación del acuífero de la Ciudad de México, pero es evidente que los anteriores intentos no han tenido éxito y esto se debe, según especialistas en la materia, a que cada intento carece de estudios científicos.
Sin duda la situación del agua en la Ciudad de México pasa por un momento de crisis aguda, pues todos los esfuerzos institucionales han sido insuficientes para garantizar a la población contar con agua.
Ante esto, consideramos urgente e indispensable la creación del Instituto de Investigación del Agua de la Ciudad de México, un organismo que tendría la tarea de desarrollar, adaptar y transferir tecnología, brindar servicios tecnológicos y preparar recursos humanos calificados para el manejo, conservación y rehabilitación del agua y su entorno.
El objetivo de este instituto será, entre otros, el de aplicar una política de investigación en materia de agua que permita determinar las formas de aprovechamiento sostenible de este líquido vital.
Asimismo, el Instituto deberá priorizar líneas de investigación sobre calidad del agua y contaminantes emergentes; recarga de acuíferos; evaluación del impacto del cambio climático en los patrones de precipitación; e infraestructura verde para la gestión de aguas pluviales.
Para garantizar la participación ciudadana, se integrará un Consejo Consultivo del Agua con al menos un 30 % de representantes de comunidades vulnerables, conforme al artículo 65 de la Ley del Sistema de Planeación del Desarrollo de la Ciudad de México.
El acceso al agua es un derecho humano y no está a discusión.