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Columnas
Hoy vengo a hablarles de unas niñas y niños en especial: los que viven con sus madres en los centros de reclusión de la Ciudad de México. En el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla hay alrededor de 45 pequeñas y pequeños que su mundo se reduce a tres paredes y una reja.
Bajo el cuidado de sus madres que están privadas de la libertad, nacen y crecen dentro de esos grandes muros y torres.
Al cumplir los tres años de edad estos niños deben abandonar a sus madres por disposición de la ley.
Hay casos en donde las madres recluidas no cuentan con una red familiar de apoyo al cual encomiende el desarrollo y vida de su hijo.
Es donde aparecen asociaciones civiles como FUNFAI, una Institución de Asistencia Privada constituida en 1989, con la misión de Transformar la vida de las niñas y niños que nacieron en prisión y cuyas madres se encuentran privadas de libertad sin una red de apoyo suficiente para la crianza de sus hijos.
Esta institución nace hace más de 30 años cuando Margarita Maza y Sor Lourdes Turueño llegan a centros penitenciarios y descubren que ahí hay niños y niñas que nacen y viven en prisión. Estos niños, están en una situación de alta vulnerabilidad, y son invisibles ante los ojos de la sociedad.
Funfai es un modelo de intervención exitosa que ha logrado transformar la vida de más de mil 500 niñas, niños y sus madres en situación de reclusión.
FUNFAI se ha convertido en el hogar seguro de muchas niñas y niños, que a petición de sus madres, dan su mejor esfuerzo para que los pequeños tengan un desarrollo sano. Los llevan a la escuela, las acercan a actividades culturales, tienen atención psicológica, cada 15 días les preparan una video llamada con su familiar en reclusión y una vez al mes los llevan a los centros de reinserción a que visiten a sus madres.
A la fecha, FUNFAI atiende a una población de 28 niñas y niños, de los cuales
sólo 5 se encuentran inscritos en escuelas públicas, en consecuencia, reciben el apoyo económico de “Mi Beca para empezar, sin embargo, existen niñas y niños inscritos en el programa de educación de la Fundación Christel House, que, al tratarse de una institución educativa de carácter privado, se les ha negado el acceso a una beca, sin importar su la vulnerabilidad que presentan.
Si bien en la Ley de Educación de la Ciudad de México se establece que la Beca Bienestar está dirigida a niñas y niños inscritos en escuelas públicas, también se señala que entre los programas que tiene el DIF está el de la Beca Leona Vicario, que restituye los derechos de niñas, niños y adolescentes hasta los 17 años 11 meses, que viven situaciones de alta vulnerabilidad, a través de un apoyo monetario mensual.
El considerar que solo en las escuelas públicas existen niños en condiciones de vulnerabilidad es una premisa generalizada de manera errónea, lo cual no concuerda con la realidad, como es el caso de los pequeños que provienen de vivir con sus madres en prisión y carecen de un entorno familiar seguro; estos niños también requieren el apoyo del gobierno.