En días pasados participé como ponente en el ‘Foro Regional del Sector Cafetalero en México’, que organizó la Camara de Diputados. Se trata de una actividad estratégica para el país por su peso económico en producción y exportación, por lo que son importantes estos encuentros para analizar los diferentes temas del sector primario.
La intención de estos foros es impulsar que se promulgue la Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura, aprobada por el Senado en abril de 2025, y la cual permitirá coordinar esfuerzos y trabajos entre el sector público, social y privado, a través de una Comisión Nacional.
De manera acertada, el diputado federal, Alejandro Carvajal Hidalgo propuso la realización de este foro para concientizar a los legisladores sobre la importancia de la industria y la cadena del café. Participaron también los diputados federales, Alfredo Vázquez Vázquez, y Leticia Barrera Maldonado, quienes dirigieron mensaje de apoyo a la promulgación de la ley objetivo de este foro.
Y es que, el aromático en México es más que una bebida; es un pilar cultural y económico con una identidad rica y un futuro que depende de su capacidad para adaptarse a múltiples desafíos.
I) Identidad: El café mexicano tiene una fuerte identidad ligada a la tradición, a las comunidades indígenas y las regiones del cultivo, ya que la producción se basa en saberes ancestrales y es un modo de vida para cientos de miles de pequeños productores, muchos de ellos de pueblos originarios, especialmente en estados como Chiapas, Veracruz, Oaxaca y Puebla.
Calidad y reconocimiento: Aunque México ha sido históricamente un productor de café de volumen, la identidad de los cafés mexicanos de especialidad ha ganado reconocimiento internacional en catas y competencias.
Diversidad de sabores: La variedad de microclimas y métodos de cultivo en el país produce una gama de perfiles de sabor, lo que contribuye a la riqueza de la identidad cafetalera nacional.
II) Desafíos: La industria cafetalera mexicana enfrenta diversos retos que ponen en riesgo su estabilidad y crecimiento:
A.- Cambio climático: El aumento de las temperaturas y los patrones climáticos extremos amenazan las zonas aptas para el cultivo de café, lo que podría reducir las cosechas y la calidad del grano.
B.- Plagas y enfermedades: Nuevas plagas y enfermedades, como la roya, ponen en riesgo las plantaciones y requieren un control constante para evitar pérdidas significativas.
C.- Precios y rentabilidad: La volatilidad de los precios del café en el mercado global, junto con el aumento en los costos de producción y financiación, afecta la rentabilidad, especialmente para los pequeños productores que operan con márgenes estrechos.
III) Futuro: Para asegurar su futuro, el café mexicano debe enfocarse en la sostenibilidad, la innovación y la diferenciación:
A.- Sostenibilidad y resiliencia:
• Diversificación: Promover la diversificación de cultivos en las fincas para generar ingresos adicionales y reducir la dependencia exclusiva del café.
• Prácticas sostenibles: Implementar técnicas agrícolas más sostenibles para adaptarse al cambio climático y proteger los ecosistemas.
B.- Tecnología e innovación:
• Mejora genética: Invertir en investigación para desarrollar variedades de café más resistentes a plagas y enfermedades, así como más adaptadas a las nuevas condiciones climáticas.
• Modernización: Utilizar la tecnología para optimizar los procesos de cultivo, cosecha y poscosecha, mejorando la calidad y la eficiencia.
C.- Enfoque en calidad y valor agregado:
• Certificaciones y mercados de especialidad: Continuar impulsando los cafés de alta calidad para el mercado de especialidad, donde se pagan mejores precios.
D.- Colaboración y política pública:
• Apoyo gubernamental: Implementar políticas públicas que fortalezcan la cadena de valor y el bienestar de los productores y sus familias.
Luis P. Cuanalo
Empresario y Especialista en sector agropecuario nacional e internacional
Presidente del Colegio de Ingeniero Agroindustriales de México, A.C. (CIAGROIN)
Miembro de la CANACINTRA Sector Agroindustrial