Chile y México son países hermanados por la cultura y siempre nos enteramos cuando pasa algo bueno o malo. Ahora dicho país debate la aprobación de una nueva constitución que abrogue la herencia de la Dictadura y tengan un documento acorde a las necesidades sociales del siglo XXI. Inicialmente, destaco lo siguiente:
1. El documento es claro en su redacción y alcances. Son entendibles sus 386 artículos, las ideas son claras respecto a los principios e instituciones que desean construir, delegando en la legislación secundaria, como debe ser, los alcances de dichos principios.
2. El proyecto responde a una demanda social del país. La reforma educativa fue uno de los detonadores del movimiento social que da origen a este proyecto y diversos artículos delinean los elementos esenciales en la materia.
3. Prioriza la división de poderes. Lista instituciones que organicen elecciones, otra que las califique, órganos autónomos en lo económico, asuntos penales y protección de datos dan cuenta de ello.
4. Tiene claridad de las instituciones necesarias para su democracia. Por ejemplo, establece una Defensoría del Pueblo encargada de fiscalizar a los órganos del Estado y a las entidades privadas que ejerzan actividades de servicio o utilidad pública, en el cumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos humanos.
5. Visibiliza a las comunidades minoritarias. Expresamente lista las comunidades indígenas, reconociéndoles su cultura. Asimismo, reconoce la diversidad sexual y los derechos de la comunidad LGBT+.
6. Combate prácticas machistas. Expresamente prohíbe el encarcelamiento por deudas económicas, pero abre la posibilidad para deudores alimentarios.
7. Respeta el derecho a la propiedad privada. Por ejemplo, al mencionarse las expropiaciones por causa de utilidad pública, expresamente se señala que debe precederle una indemnización antes que las autoridades tomen posesión de los bienes, algo que en México no tenemos.
8. Promueve la protección del ambiente acorde a la emergencia climática que vivimos. Hoy la sustentabilidad es indispensable en cualquier proyecto de política pública y al tener Chile extensos desiertos, bosques, terrenos antárticos y un muy amplio mar territorial, considerar la protección del ambiente una prioridad de Estado es acorde a las mejores prácticas internacionales.
La decisión de aprobar o rechazar este nuevo proyecto corresponderá a la ciudadanía chilena en el plebiscito del próximo 4 de septiembre. A nadie más ni a nadie menos. Que las personas voten libremente y mejor informadas. Chile tiene mucho por hacer para reducir su desigualdad, que es muy parecida a la de México (Índice de Gini: Chile, 44.9; México, 45.4); pero allá sólo el 10% de su población es pobre (en México, más del 40%) y tienen un PIB per cápita 66% más grande que el nuestro (México, USD9,926; Chile, USD 16,502). Que sus instituciones promuevan el bienestar y prosperidad para más personas y que su vibrante democracia genere mejores éxitos económicos.