Un dron cargado con explosivos impactó hoy en el interior de la base militar Al Harir en el norte de Irak, donde se encontraba personal estadounidense. Afortunadamente, la acción solo causó daños materiales en uno de los edificios, sin provocar víctimas mortales ni heridos, según informó una fuente de seguridad kurda.
La Resistencia Islámica en Irak, una agrupación de milicias proiraníes, reivindicó la autoría del ataque. Este grupo ha intensificado sus acciones en el último mes, realizando más de 60 ataques contra instalaciones que albergan a personal de Estados Unidos en Irak y Siria desde el 17 de octubre.
Las milicias proiraníes han expresado su descontento y han amenazado con más ataques, especialmente después de que Estados Unidos desplegara más tropas en Oriente Medio en apoyo a Israel durante la reciente escalada en la Franja de Gaza. A pesar de los intentos del primer ministro de Irak, Mohamed Shia al Sudani, de detener estos ataques mediante negociaciones, las acciones continúan.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, visitó sorpresivamente Bagdad para abordar la situación y advertir que su país "tomará cualquier paso necesario para proteger" a su personal en la región. Sin embargo, los ataques persisten, desafiando las advertencias de Washington.
Fuentes del Pentágono han revelado que, hasta el 7 de noviembre, al menos 45 estadounidenses sufrieron heridas menores en los constantes ataques de las milicias proiraníes. La situación presenta un desafío constante para las autoridades locales e internacionales, y las tensiones en la región continúan en aumento a medida que se intensifican las acciones de estos grupos militantes.
Foto por AFP