Aquí vamos una vez más a reformar nuestra Constitución Federal dicen que para hacer algunos ajustes profundos a la reforma al sistema judicial y de justicia que se realizó apenas
hace dos años.
Así es, no tiene ni dos años que se aprobó la reforma judicial y en su momento se les manifestó que era un atentado artero a la división de poderes y se les advirtió también que
esa iniciativa de reforma contenía errores graves que decían subsanarse antes de ser aprobada.
Sin embargo, los voceros del oficialismo se llenaron la boca diciendo que todo estaba perfecto planeado, y ya ven que no, esta reforma de la reforma es la confesión tacita de que el modelo propuesto tiene fallas gravísimas. Y como era de esperarse, hoy nos convocan para corregir ese fallido experimento que han llevado a cabo con el sistema judicial y de justicia, con resultados visiblemente
atroces.
Basta con ver en lo que han convertido a la Suprema Corte de Justicia de la Nación las ministras y ministros del bienestar; como se ha perdido la imparcialidad al politizarse las decisiones judiciales mediante la elección por voto popular; como sepultaron la carrera judicial y con ella el perfil técnico de los jueces; y como ha incrementado el rezago en la impartición de justicia debido a los cambios estructurales y a la salida de jueces experimentados que han provocado
suspensiones de plazos y retrasos acumulados en la resolución de juicios afectando a millones de ciudadanos que esperan una resolución sustentada en los principios del estado de derecho.
Abusando de su mayoría, el partido oficialista de Morena y sus aliados aprobaron una reforma fallida y ahora no encuentran la manera de corregir el rumbo, pero eso no sorprende a nadie
porque así han actuado sistemáticamente, bajo la lógica de echando a perder se aprende”, y mientras siguen parchando la constitución, millones de mexicanos tendremos que seguir esperando una justicia que no llega.
Dejen de experimentar con la justicia, esta reforma de la reforma no fortalece al poder judicial ni al sistema de justicia, esta reforma constituye un atentado más para la vida democrática y la justicia mexicana, porque la reforma al marco constitucional que hoy nos presentan lo que en
realidad busca es consolidar el desmantelamiento de la división de poderes, persigue debilitar aún más uno de los contrapesos autónomos que protege al ciudadano y busca consolidar el control total del oficialismo sobre el Poder Judicial, ya no fue suficiente con los jueces del acordeón y de tómbola.
Mi posición es totalmente en contra, porque no se puede votar a favor de una minuta que pone en riesgo al estado de derecho, que atenta contra la independencia judicial y
vulnera el derecho humano de los ciudadanos a ser juzgados por tribunales autónomos, imparciales, profesionales y cuyas decisiones se basen exclusivamente en la ley y no en presiones políticas.
¡Sin justicia no hay paz!