Según la derecha Morena quiere llevar a México a vivir como en Venezuela. La izquierda asegura que la derecha llevaría al país a la condición de Argentina, que es mucho peor que la del país que gobierna Maduro.
La derecha mexicana ha mantenido una relación permanente con los libertarios de Milei, su partido y sus amigos.
Desde que llega Morena al Poder, Venezuela se convirtió en el infierno en la Tierra, no hablan de la triste historia de Milei, su incontinencia, la corrupción de su hermana, su esquizofrenia senil, la miseria de su población, etc.
Para personajes poco ilustrados como Alessandra Rojo de la Vega todo lo malo proviene de Venezuela. Intenta crear una oposición sin sociedad, con una marcha llamada La Resistencia que no llegó a las dos mil personas, según los cálculos más optimistas.
La alcaldesa de Cuauhtémoc intenta hacer de un desmembrado grupo de inconformes, una asociación política homogénea, que represente a una minoría retrógrada, en una capa de la sociedad convertidos en competidores entre sí, en lugar de compañeros, el aspiracionismo individual despoja al trabajo en equipo y ahora quieren sumar personas a una causa híbrida como si fuera una consigna pol´tica sólida, confundiendo fines con emdios, y estratgia con táctica.
La oposición se plagia a sí misma desde hace siete años, su única propuesta política es terminar con Morena, no dice para qué, ni cuándo, sólo el escándalo mediático como bandera, ese fue el único fin de su dispersa movilización callejera, a través de la cual preparan el terreno para un golpe de Estado en 2027, una vez que el liderazgo de la presidenta se consolide a través de la votación de revocación de mandato.
Las consignas conservadoras están a punto de cumplir ocho años, la amenaza de convertirnos en Venezuela, de la inflación, la reelección, la devaluación, el desempleo, la miseria, la falta de inversión, y todo lo que parezca apocalíptico se repiten.
Esa directriz de derecha busca desesperadamente un líder, y en este momento la efímera responsabilidad recae sobre la alcaldesa de Cuauhtémoc, cuya preparación política deja mucho que desear, así como su cultura y conocimiento de la historia.
Sin más apoyo que los desacreditados medios sin credibilidad, que inventan cena de festejo de los nuevos ministros, que producen montajes en lugar de investigación, la derecha quiere mostrar una mayoría inexistente, para encabezar el golpe de estado tan deseado.
La actual lideresa fugaz de la derecha, tiene más semejanzas con la comicidad involuntaria de Xóchitl Gálvez que con la agente de la CIA, María Corina Machado, ejemplo de libertad, para los conservadores. Ambas manipuladas por intereses de una élite que quiere regresar al poder. En menos de un mes habrán cambiado lideresa y seguirán probando prospectos para asestar la tan esperada intentona golpista.