El senador Ricardo Monreal recibió la invitación formal del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara. Este acontecimiento es, sin lugar a dudas, parte de la apertura que pidió el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado. De igual forma es una muestra de amistad real que existe desde hace muchos años entre el mandatario estatal, y el coordinador de la fracción mayoritaria de la Cámara Alta. Con esa premisa, el zacatecano visitó la entidad enclavada en el sur del país.
Y, ante una numerosa asistencia, Ricardo Monreal reiteró que, una vez que los tiempos lleguen, se inscribirá en el proceso interno de Morena para buscar la candidatura. Al respecto, una multitud estalló en júbilo y se entregó en ovaciones al zacatecano. De hecho, una oleada de consignas ensordecedoras vitorearon el nombre de ¡presidente, presidente!
Fue una fiesta popular donde grandes sectores de la población civil cerraron filas con Monreal durante su visita al estado de Oaxaca.
La decisión que tomó Salomón Jara fue un gesto no solo de amistad, sino de apertura democrática en este clima sucesorio presidencial que se vive en la actualidad. Bajo ese escenario, el marco fue perfecto porque se logró el objetivo en aquella entidad donde se sumaron más simpatías y voluntades a la causa de Ricardo Monreal. Observamos, por ejemplo, el gran cariño que le tienen al coordinador de los senadores de Morena; le reconocieron, en ese sentido, su aportación al movimiento pues su liderazgo se volvió fundamental en más de cuatro años de periodo legislativo.
Y no solo por ello: un grupo numeroso de militantes de Morena- que acudió al evento- defendió su derecho legítimo de participación y reconocieron la batalla que ha dado contra la exclusión. De hecho, a comparación con los demás aspirantes a la presidencia, Monreal vive condiciones desiguales pese al reconocimiento oficial que se divulgó a través de una carta. Sin embargo, su mayor mérito ha sido la resistencia que encabeza desde hace 20 meses por tener un pensamiento autónomo y una personalidad propia.
Esa personalidad de Ricardo Monreal es la que sigue provocando enorme impacto no solo entre militantes y simpatizantes de Morena, sino de amplios sectores de la sociedad. Cada que el coordinador de los senadores de Morena se presenta con las bases del partido es bien recibido, incluso buscan la fotografía con él entre las multitudes. Eso significa que, el zacatecano, establece una gran conexión y empatía, lo que rompe con cualquier prejuicio que la guerra sucia ha creado, especialmente la maquinaria de propaganda en redes sociales a través de los famosos Bots que están al servicio de los grupos radicales.
Sin embargo, las giras a donde acude el senador Monreal contrastan la otra cara del escenario. En ese sentido, casos como el de Michoacán, Zacatecas y ahora Oaxaca, son el más claro ejemplo del cariño que le han demostrado a Ricardo Monreal por su contribución a la causa del movimiento lopezobradorista al que, por cierto, el zacatecano refrendó hace unos días en tribuna cuando lanzó una emotiva proclama a López Obrador. Recordó que, en más de 26 años, camina con el ahora presidente de la República en las buenas y en las malas.
Eso lo ratificó Monreal de nueva cuenta en Oaxaca donde Salomón Jara manifestó, con evidencias, la democracia que debe vivir Morena en la antesala del proceso interno. Buen gesto del gobernador con motivo de la apertura que pidió el presidente Obrador. Solo falta que la mayoría de gobernadores y gobernadoras sigan el ejemplo de Salomón, Alfredo Ramírez y David Monreal que, en cada uno de sus territorios, asumieron la vía democrática que claman las bases del partido.
Hay que observar lo que sucedió en Oaxaca donde las bases del partido- en aquella entidad- ovacionaron a Ricardo Monreal con el grito de ¡presidente, presidente! Y no se diga el recibimiento que le dieron entre abrazos, saludos y la foto del recuerdo con un serio aspirante a suceder al presidente López Obrador.