La buena noticia
La presidenta Claudia Sheinbaum aceptó, sin entrar en detalles, claro, que en México uno de los grandes pendientes es el crecimiento económico. De haber sido más explícita hubiera tenido que aceptar que su antecesor nos prometió crecer incluso al 7% al final de su nefasta administración, pero le dejó un desastre también en ese rubro. Una cosa es la relativa estabilidad económica, heredada por cierto de quienes tanto odian, es decir los neoliberales, y otra muy distinta es que esa estabilidad se traduzca en crecimiento económico suficiente y sostenido.
La noticia regular
Ante la aceptación presidencial de falta de crecimiento, vaya, se supone que en los próximos años "lloverán", miles de millones de pesos y dólares que, ahora sí, nos llevarán a la tierra prometida, pero eso lo veremos en el tercer piso de esta maravillosa e histórica ¿transformación?, porque las inversiones tardan algún tiempo en dar frutos. Todo suena maravilloso, salvo por el pequeño detalle de que una noticia como esa, idéntica, se puede leer en algún momento de los sexenios de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedilllo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto, su alteza AMLO, y ahora la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Decía mi abuelita que prometer no empobrece, y parece que los dueños del dinero se lo toman literal, lo de menos es ponerle ceros y ceros a las cifras prometidas de inversión, cumplirlas es otra cosa. Al final, todos son iguales, los dos más recientes presidentes incluyendo a la actual, fácilmente se juntan con todos los anteriores de la época moderna, ni a cual ir.
La mala noticia
La presidenta ya hasta diseñó su plan estratégico para el crecimiento económico de México: inversión en infraestructura; nuevos esquemas de financiamiento de la banca de desarrollo; digitalización; impulso a las cadenas productivas e incentivos a la inversión. Nada nuevo bajo el sol, en este sentido también si revisamos iniciativas similares en otros periodos, hasta podríamos decir que algunas son copias idénticas. Es decir, los apellidos Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña, López y Sheinbaum están juntos y revueltos, son lo mismo aunque dos de ellos digan que son "distintos".
La peor noticia
Los "diferentes" son los mismos de antes, o muy parecidos; México seguirá en el rezago y mediocridad económica; a la presidenta se le agota el tiempo y no podemos olvidar que prometió dejarnos entre las primeras diez economías del mundo cuando se marche de la titularidad del poder ejecutivo, pero con este ritmo de "crecimiento" a ver si no nos deja peor que como estamos. Fue un buen detalle que reconociera la falta de crecimiento, algo impensable en su antecesor, pero no sirve de mucho ya que el problema persistirá, su plan económico no dice nada, y quienes tienen los recursos para impulsar el crecimiento prometen y prometen. México, el país del surrealismo eterno.