Hace unos días, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, informó que el gobierno mexicano adquirió 9 millones de dosis de vacunas contra el Covid-19, -la cubana “Abdalá”-, y que estas serán aplicadas en niños y niñas de 5 a 11 años que de acuerdo a datos del propio funcionario, suman alrededor de 15 millones 370 mil 73 personas.
Pese a que esto pudiera ser una acción esperanzadora, existen un par de problemas que no lo hacen ver así y el primero de ellos es que la vacuna cubana no ha sido aprobada por la Organización Mundial de la Salud, (OMS), de tal forma que los especialistas recomiendan no aplicarla a estos menores porque prácticamente serían “conejillos de indias”. O sea, México sería la sede de un ensayo clínico más que pudiera o no resultar.
A principios de este año, Cuba aceptó un “pequeño retraso” en la obtención del aval por parte de la OMS pero hasta la fecha, Abdala sigue sin tener lo que es sin duda, un importante aval.
El gobierno cubano cuenta con otra vacuna llamada Soberana y junto con Abdala, han tenido mayor uso tanto en la isla caribeña como en otros países como: Venezuela, Nicaragua y Vietnam, por si esto último tuviera algún mensaje político.
Abdala es un poema dramático escrito por José Martí cuando tenía 15 años y que relata la defensa de su tierra que hizo un joven, ante la amenaza de un conquistador. Sin embargo, independientemente de esto, vale la pena reflexionar sobre la oportunidad que brindó la pandemia de Covid-19 para que el tema de las vacunas se politizara a nivel mundial.
En el más reciente reporte, a febrero del 2022, la Organización Mundial de la Salud ha autorizado las vacunas de Pfizer/BioNTech, AstraZeneca/Oxford, Janssen, Moderna, Sinopharm, Sinovac, Bharat y Novavax. Otras vacunas continúan siendo estudiadas y además, agencias reguladoras nacionales (ARN) han autorizado otras vacunas contra la COVID-19 en países específicos.
La Organización Panamericana de la salud, (OPS), “destaca que las vacunas aprobadas, ya sea por la OMS o por una agencia regulatoria nacional estricta, son muy eficaces para prevenir la enfermedad grave y la hospitalización contra las variantes delta y ómicron, así como contra otras variantes de preocupación”.
De lo anterior, bien puede desprenderse que posiblemente, Abdala no ha pasado las pruebas y filtros que impone la OMS para autorizar el uso de la vacuna cubana.
En México, el plan que se siguió para la vacunación de su población, fue a todas luces sumamente mal planeado y esto se lo debemos al subsecretario López Gatell. De tal suerte, representa un gran error la intención de aplicarla en el grupo de menores de 5 a 11 años, sin tomar en cuenta nada, menos, la opinión de los padres.
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