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Columnas
El Reporte Global 2024 sobre Integridad Electoral del Electoral Integrity Project (EIP) más reciente (hace unos días) informa que como en años anteriores, los indicadores de integridad del entorno de campaña fueron los que obtuvieron la puntuación más baja de las etapas del ciclo electoral, con el financiamiento y la cobertura mediática d campaña nuevamente hasta el fondo. Entre los cuatro principios clave de la integridad electoral, el entorno deliberativo también obtuvo las puntuaciones más bajas. En cambio, los procedimientos electorales, el conteo o cómputo de votos y las etapas de resultados del ciclo electoral recibieron altas calificaciones.
Explora también, con detalle, 8 contiendas clave en 2023: las elecciones generales de Zimbabue, Turquía, Argentina, Nigeria y Tailandia; la elección presidencial egipcia y las elecciones legislativas de Países Bajos y de Polonia.
Reporta también las 5 elecciones con mejores calificaciones en materia de percepción de integridad electoral en 2023 fueron las de Países Bajos, Suiza, Finlandia, Nueva Zelanda y Chequia (antes República Checa). Del mismo modo, que las 5 peores fueron Madagascar, Zimbabue, Camboya, Turkmequistán y Egipto.
En el análisis regional, es decir, África, Américas, Asia, Europa y Oceanía, el Reporte informa que los países con mejores percepciones de integridad electoral son, respectivamente, Cabo Verde (77), Canadá (86), Israel (80), Suecia (89) y Australia (75).
En el mismo orden regional, estos son los países con las peores calificaciones: Egipto (11), Venezuela (20, pero con el periodo post electoral 2024, habrá que esperar al reporte del año que entra); Turkmequistán (17), Bielorusia (27) y Tonga (34).
En estos casos habría que escuchar a Dieter Nohlen, experto global reconocido, que se duele de la clasificación de países francamente autoritarios, como Venezuela, Nicaragua, Egipto, Camboya y Siria, precisamente como merecedores de la encuesta de percepción electoral a sus expertos. Es decir, que no basta castigarlos exhibiendo la pobreza de sus indicadores de integridad electoral, sino que inclusive deberían salir de la lista de los países democráticos. Dicho de otra manera, no hay que reprobarlos, hay que expulsarlos.
Y ahí reside la principal debilidad del EIP y de sus productos editoriales y esfuerzos analíticos. No solo es preocupante el 13% de tasa de respuesta a las encuestas, es además, la ponderación de ciertas naciones y sus elecciones, como expresiones acotadas, frágiles o híbridas de regímenes democráticos, sin serlo.
¿Cómo le fue a México en 2023? A media tabla, como desde 2019, con 64 o 65 puntos, justo debajo de Jamaica, Colombia y Argentina y a 12 escalones del primer lugar. Del mismo modo, apenas por encima del El Salvador, Ecuador y Trinidad y Tobago, y a 15 lugares del fondo de la lista. Eso podría significar que nuestros expertos no le saben o no les gusta nuestro sistema electoral, y/o que éste no ha avanzado desde hace años.
@ElConsultor2
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