Síguenos @ContraReplicaMX
Columnas
En México era urgentemente necesario que se marcara la diferencia entre los comunicadores. La modernidad fue trazada acompañada de la verdad en el mejor momento. Sin los youtubers no se hubiera podido desenmascarar a los falsos informadores, cómplices de los funcionarios públicos, traumaturgos y mercenarios de la información que se llaman chayoteros.
Los medios tradicionales fueron cediendo terreno a los youtubers ante la conciencia de la gente que advirtió que mentían como respiraban y su información no tenía relación alguna con la realidad. La manera de informarse cambió de canal y ya no es la televisión comercial o por cable la que da las noticias sino los youtubers.
Basta ver canales de TV como el de Milenio, o uno que llega a extremos de fantasía como MN, distanciada de la realidad años luz, Adn 40, entre otras muchas, acostumbradas a hacer de la realidad, una interpretación sustituida por los medios alternativos, que no compiten porque no tienen anunciantes ni subsidios del gobierno sino que se complementan porque tienen como fin común desenmascarar las mentiras que los medios tradicionales practican desde hace muchos años.
La reunión de youtubers, convocada por el Presidente de la República fue objeto de críticas de los más corruptos comunicadores del país, que vivieron una vida de lujos con dinero de todos los mexicanos, como Dóriga, Marín, Ciro, Loret, con más rabia que raciocinio. Cuestionan a quienes les quitaron su público. Y lo siguen haciendo todos los días.
No hubo chayotero que no diera cuenta de la reunión de los youtubers con el Presidente, y sin ningún sonrojo les llamaron serviles, lacayos, faltos de independencia. Ya se olvidaron cuando asistieron al acuerdo para la Cobertura Informativa de la violencia, cuando Calderón llenó los bolsillos de éstos y otros columnistas, de dinero, lo mismo que a sus medios para que no hablaran de la violencia que había desatacado la guerra que inventó, por sólo negocios personales, la guerra contra el narco.
También se olvidaron del precio de las entrevistas exclusivas, de los desayunos con funcionarios públicos, de las complicidades para vincular a ejecutivos con funcionarios público, vía los columnistas en restaurantes de lujo. Aquellos cheques del IMSS otorgados para guardar silencio a grado tal que afirmaban que a ellos les pagaban por lo que no decían y no por lo que informaban.
Ahora se saben desplazados, incluso olvidados por la mayoría de la población. Saben que su público no es mayoritario ni muy inteligente. Aquellos tiempos se autodenominaban independientes sin serlo, cuando en realidad mantenían una nula relación con la sociedad, por decir lo menos, no así con los políticos. Ahora cuestionan en los youtubers la falta de independencia, la gran diferencia es que éstos no ocultan el lado de la historia en el que trabajan, enfrentando trincheras mercenarias.