Si el candidato que gane las elecciones del sindicato petrolero estuvo en la pasarela de la conferencia matutina del Presidente se creerá que hubo acuerdo; pero si el ganador no fue placeado en la mañanera se demostrará que la competencia no fue equitativa.
De la equidad de una elección somos responsables todos, unos por ser afectados directamente y otros por avanzar en la consolidación de nuestra democracia en todos los ámbitos de nuestras vidas.
Porque sólo se presentaron en la conferencia matutina del Jefe del Ejecutivo 25 aspirantes, quedando afuera por lo menos 10 candidatos, entre quienes se encuentra José Valenzuela Juárez, quien acudió a la categoría de candidato independiente y nunca fue tomado en cuenta. Cuando solicitó el comprobante de la inscripción le dijeron que el sistema estaba lento pero nunca se lo enviaron.
Ante este tipo de situaciones, el simple hecho de que el Presidente de la República haya dado cabida a los candidatos al liderazgo petrolero, habla de un acercamiento, incluso de una sociedad, o, probablemente de complicidad. Todo dependerá de quién sea electo el lunes 31 de enero y cómo.
Sin embargo, hay casos de premeditada injustica como el que sucede con José Valenzuela, quien a pesar de contar con el apoyo de las bases la autoridad laboral, el árbitro del trabajo no los presenta, no los toma en cuenta y ni siquiera los menciona.
La incursión del gobierno federal en las campañas para dirigir el liderazgo petrolero a través del préstamo de sus espacios y tribunas, crea expectativas sobre una elección impecable, que, desde ahora, ya tiene impugnaciones e incongruencias.
Resulta por demás sospechoso el hecho de que Carlos Romero Deschamps esté libre a pesar de una serie de denuncias en su contra, lo mismo que Ricardo Aldana y otro de los aspirantes del grupo negro del sindicato es César Parcero Lozano. Es decir, Deschamps compite con varias cartas y lo saben todos los integrantes del gobierno federal.
Con el pretexto de la autonomía el gobierno se deslinda del proceso para elegir líder, pero, por el otro, presta las instalaciones de Palacio nacional para que se placeen sólo unos cuantos candidatos. Se sabe, de sobra, que se gobierna para todos, y si es así, el Presidente tendría que compartir pasarela con los candidatos de todos los sindicatos nacionales del país.
Si desde ahora el proceso está amañado, qué podemos esperar del desarrollo de las labores de Pemex en momentos clave para su recuperación, cuando está en manos de líder de los trabajadores que no saben lo que es honestidad.
Esto independientemente de que buena parte de los petroleros trabajarán descontentos ante una nueva tomada de pelo de parte de todos los realmente implicados en esta elección que todo esperamos tenga transparencia y justicia laboral e histórica.