El enemigo común que necesitaba el PAN para cohesionar sus filas ya lo encontró, no está en Morena, sino dentro de la coalición electoral conformada efímeramente para competir en las urnas en 2021.
La reforma eléctrica que sin mediar análisis o lectura superficial, el PAN rechazó debatir, fue el motivo de esta enemistad que impulso el radicalismo panista.
Detrás de la reforma energética está la posición del gobierno federal, que busca consolidar la industria eléctrica nacional y reducir el precio del suministro de energía a la población y con ello mantener su control, haciendo a un lado a las grandes empresas extranjeras.
España es un ejemplo de este proceso de explotación, donde la población sufraga los gastos que le son propios a las empresas, de tal suerte que operación y suministro los termina pagando la población. Por ello la exigencia social en ese país es que se reduzca, por lo menos, el 35 por ciento, por lo menos de las tarifas eléctricas. Hay demandas del gobierno español contra Iberdrola por prácticas monopólicas, entre otros ilícitos.
El otro, lo conforman los intereses enraizados en México de dichas empresas que hicieron ricos a panistas y prisitas.
La reforma divide al PRI, pero une al PAN, que para la estrategia político-electoral del gobierno, es un juego de ajedrez, en el que cualquiera que sea el resultado habrá ganancias, porque si el PAN se une no quiere decir que se fortalezca, simplemente se mantiene; por el otro lado, si el PRI se divide, habla de desbandadas, de escisiones, de votos de castigo y enfrentamientos a muerte entre militantes del tricolor, que implica traiciones que llegarán a la Fiscalía General dela República, al delatarse desvíos, robos, corruptelas, etc.
El gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, cuyo padre posee, como propia, buena parte de la militancia, se pronunció no sólo por debatir sobre la reforma eléctrica, sino que cabildea su aprobación entre sus correligionarios. Si el PRI vota dividido para preservar la alianza electoral, ésta se verá mermada en su estructura o simplemente optará por expulsar de las filas del PRI a los desobedientes, dejando a ese partido con muy pocos militantes.
La desobediencia de priistas, otorga al PAN el derecho a seleccionar al candidato de la coalición a la Presidencia de la República para 2024, por lo que sería el único responsable de la gran derrota electoral que obtendría sin la totalidad de la estructura del tricolor.
Las negociaciones entre Morena y el PRI caminan, se dice que el primero le cambia la gubernatura de Hidalgo por el voto, en bloque, del tricolor, a favor de la reforma eléctrica.
Si se aprueba dicha reforma, el triunfo político y electoral de Morena será evidente, más aún si va acompañado del deterioro interno de los partidos contrincantes.