Las piezas del ajedrez político se han acomodado y el mismo equipo que trabajó en el gobierno de la Ciudad de México por la justicia y en contra de la inseguridad, ahora está en el ámbito federal.
Claudia Sheinbaum Pardo era la jefa de gobierno, Omar García Harfuch el secretario de Seguridad Ciudadana y Ernestina Godoy Ramos la titular de la Fiscalía de la CDMX. Hoy la primera es presidenta de México; el segundo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana y la tercera, por lo pronto, encargada de la Fiscalía General de la República.
El destino también ha hecho su parte, porque de no ser por la obligada paridad de género, Omar sería el jefe de gobierno de la CDMX. Recuerden que ganó el proceso interno para la candidatura de Morena en la Ciudad de México. Tuvo que dejarle el espacio a Clara Brugada.
Godoy, abogada por la Universidad Nacional Autónoma de México, estrechó su relación y comunicación con Omar y Claudia cuando se desempeñaba como fiscal de justicia de la capital. Intentó reelegirse en ese cargo, nada más que la oposición se lo impidió. Le faltó un voto para alcanzar la mayoría calificada y la ratificación en el Congreso Local.
Entonces Omar y Godoy fueron nominados para competir por el Senado. Hicieron campaña juntos, estuvieron en la misma fórmula para la Ciudad de México. Triunfaron. Su paso por ese espacio legislativo fue efímero. Ambos recibieron la invitación de la presidenta para integrarse al gabinete, Omar a la secretaría de seguridad y Ernestina a la Consejería Jurídica de la titular del poder ejecutivo federal.
Ernestina no ascendió de inmediato a la FGR y todavía no es la titular, está como encargada, ante la renuncia de Alejandro Gertz Manero. Tiene que esperar el procedimiento determinado por la Constitución, que la presidenta la proponga en una terna y que el Senado la ratifique por mayoría calificada, con el voto de las dos terceras partes de los asistentes a la sesión.
De cualquier manera, ya está en la posición que para nada le es ajena, tiene la experiencia de la fiscalía capitalina. Falta que los poderes legislativo y Ejecutivo desahoguen el proceso de elección.
Ha sido y es una servidora pública sensible, discreta, prudente y paciente. Lo suyo no es la estridencia. No entró en cólera cuando se quedó en la orilla de ser ratificada para la fiscalía de la Ciudad de México. También mantuvo la mesura cuando participó para ser ministra y no fue electa.
Como encargada de la FGR su primera declaración a través de las redes sociales fue subrayar su compromiso profesional de toda la vida:
“Servir al pueblo de México con ética, firmeza y profundo sentido de justicia”.
Está consciente de que la fiscalía es una institución, independiente, autónoma, de una gran responsabilidad.
Sería la primera mujer en la fiscalía federal. Marisela Morales llegó antes nada más que cuando era procuraduría.
Para la oposición lo más fácil es prejuzgar y descalificar, cuestionar el perfil. Lo que de verdad le preocupa es que no van a poder hacer “arreglos” para proteger acciones indebidas, en caso de que Ernestina Godoy sea ratificada, lo que muchos ya dan por hecho.
Seguro que quienes se han apartado de la ley están inquietos, políticos y no políticos, los que han caído en la corrupción y los que se resisten a cumplir deberes ciudadanos, como pagar impuestos.
De ser la nueva fiscal federal, lo que le corresponderá hacer es lo que mandata la Constitución, nada más.
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