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¡Qué ironía!

¡Qué ironía!

Columnas lunes 08 de febrero de 2021 - 02:16

Por Elena Chávez González

Que ironía, Los Demonios del Edén, título del libro de Lydia Cacho, despertaron después de más de una década de permanecer ocultos en Quintana Roo donde una juez determinó librar una orden de aprehensión contra Mario Marín, exgobernador de Puebla, quien abusando de su poder como mandatario no solo apoyó al pederasta Kamel Nacif para violar los derechos humanos de la periodista sino participó activamente en la detención arbitraria y acciones que causaron un daño físico y emocional a la escritora.

El “góber precioso”, como cariñosamente le decía el empresario Nacif, aún prófugo de la justicia, fue detenido en el puerto de Acapulco este pasado fin de semana. La noticia corrió como cascada por todas las redes sociales, por fin se le haría justicia a una mujer que por denunciar abuso sexual en niñas había sufrido tortura psicológica durante el trayecto de Cancún hasta el estado de Puebla donde gobernaba el político que hoy pide clemencia.
Cacho quien recientemente aceptó las disculpas públicas del gobierno de la Cuarta Transformación por habérsele violentado sus derechos humanos pide por lo menos 20 años de cárcel para Marín, en palabras del exgobernador sería un “coscorrón” por haber apoyado al empresario y cómplices no solo de la agresión a Lydia, sino a las niñas y niños que por años fueron sus víctimas en su cadena de pornografía infantil. ¡Oh divina justicia!

Nadie que cometa un delito, sea cual sean debe quedar impune, mucho menos si este tiene que ver con niñas y niños. Kamel Nacif junto con otros empresarios poblanos pisotearon la dignidad de los pequeños, mancharon su inocencia e infancia y eso debe pagarse con las leyes del hombre y con las de Dios.
Como mujer entiendo el infierno vivido por Lydia Cacho no solo durante su detención, sino durante todas las noches en las que seguramente recordaba cada palabra y amenaza dicha por sus captores. Como olvidar el tiempo en prisión donde la obligaron a desnudarse delante de policías y condenarla a pagar una fianza por más de 70 mil pesos por haber denunciado a estos delincuentes.

Mi solidaridad con la periodista, pues como bien dice la propia Cacho, con la detención de Marín y su encarcelamiento en Quintana Roo no se acaba su historia, comienza otra porque aún libres siguen varios de los hombres que pertenecían al cartel de Kamel Nacif, entre ellos la cabeza de este grupo criminal.
La Fiscalía General de la República que preside Alejandro Gertz Manero deberá garantizar la seguridad de la reportera, así como investigar a los entonces colaboradores de Mario Marín que ahora son servidores públicos del gobernador Miguel Barbosa.

¿Hasta dónde llegará el Fiscal General para hacerle justicia a la periodista, a las niñas y niños víctimas de estos monstruos? ¿Qué hará el gobernador Barbosa sabiendo que le sirven quienes en su momento sirvieron a Mario Marín?

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/CR

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