Entre las experiencias más documentadas y relevantes a nivel internacional sobre el estudio de la delincuencia, se encuentra la Unión Europea. Desde hace dos décadas, EUROPOL hace pública la evaluación sobre el crimen organizado, la cual se integra con información oficial que proveen las agencias policiales y de seguridad de los países de la región.
En su estudio 2021, uno de los primeros hallazgos que destacan es que los grupos son cada vez más fluidos, flexibles y con orientación al beneficio económico. Al día de hoy, el 60% son redes criminales y no estructuras piramidales como antaño. En general, se componen por elementos de diferentes nacionalidades, realizan operaciones simultáneas en tres o más países y la mayor parte se han constituido en los últimos diez años.
El hecho que un porcentaje creciente de grupos haya migrado hacia una estructura en red, es un hallazgo fundamental. Implica cambios en la formulación de políticas, estrategias y respuestas contra la delincuencia a nivel regional y podría ser un indicativo de la dinámica mundial en el contexto de la pandemia.
Dada su composición actual, además de los puestos típicos de mando y operadores criminales, cuentan con una amplia gama de servicios de soporte como inversionistas, falsificadores de documentos, expertos técnicos, asesores legales y financieros, empresarios y otros servicios. Por lo anterior, tienen una creciente penetración en marcados legales a través de la instauración de empresas formales que cumplen con todos los requisitos de ley y pagan impuestos.
En ese sentido, poseen estructuras de negocios que facilitan el lavado de dinero y la producción de más riqueza. Se estima que el 80% de las redes criminales poseen empresas legales y el 68% utilizan los bienes raíces y las inversiones en activos de alta valía, como métodos para el blanqueamiento de activos.
Sobre las actividades criminales, la más extendida y la que genera la mayor cantidad de recursos es el tráfico de cocaína. No obstante, también existe un tráfico creciente de drogas sintéticas, crímenes a través de medios digitales, abuso sexual infantil, tráfico de migrantes y personas, productos apócrifos como el tabaco y delitos ambientales como desechos ilegales.
En el contexto del COVID-19, tuvieron la capacidad de adaptarse y capitalizar los cambios, pues las actividades ilegales rutinarias (como la venta de droga) alcanzaron niveles pre-pandemia, en tanto que otras nuevas entraron a la gama de actividades, como el tráfico de medicinas y de productos médicos falsos.
La pandemia contribuyó a que el uso de tecnología sea cada vez más común. Se reportó un mayor número de comunicaciones encriptadas en redes sociales y servicios de mensajería instantánea, además que el ámbito digital les proveyó de herramientas sofisticadas y nuevos ámbitos para realizar actos criminales.
En ese sentido, hacia el futuro las drogas sintéticas, los ciberataques, las nuevas tipologías de fraude, la digitalización, el mundo post COVID-19, los factores geopolíticos y los aspectos ambientales, influenciarán de manera determinante el perfil del crimen en Europa.
La difusión pública de conocimiento especializado sobre el crimen es clave, ya que permite proveer datos a los tomadores de decisiones, academia, medios de comunicación y al público en general. Esto crea una dinámica positiva para el desarrollo de conocimiento especializado, de la cual México sigue estando muy distanciado.
* Candidato a Doctor en Ciencia Política por la UNAM y fundador de la Consultoría SIE. Twitter: @jgt_00