Alejandra Lagunes
¿Alguna vez has escuchado el término e-waste? Son los residuos electrónicos o los residuos de aparatos electrónicos y eléctricos. El rápido avance de la tecnología hace que dejemos atrás viejas computadoras, teléfonos celulares, televisores, refrigeradores, microondas, baterías y otros dispositivos que podrían ser reutilizados, reacondicionados o reciclados pero, la realidad es otra.
La basura electrónica son los residuos que más rápido está creciendo en el mundo, gran parte de ella se manipula de forma insegura, provocando contaminación, liberación de sustancias peligrosas en el ambiente, riesgos para la salud humana y la pérdida de valiosos recursos como oro, plata, cobre, platino y elementos poco comunes como wolframio, titanio…
Los residuos electrónicos son un problema internacional. A nivel mundial, solo 17.4% de ellos son recolectados y reciclados adecuadamente, el resto son depositados en vertederos, quemados o comercializados ilegalmente. La ONU estima que en 2030 la cifra de e-waste en el mundo superará los 74 millones de toneladas, debido a que la infraestructura y legislación están mal reguladas y aplicadas.
Es urgente que todos los países del mundo introduzcan legislación específica en la materia, que obligue a consumidores y vendedores a cumplir con un tratamiento y una buena gestión ambiental de los residuos electrónicos. Deberán ser políticas jurídicamente vinculantes que se centren en la reducción del volumen de los residuos electrónicos generados y las prácticas de gestión como la reparación y la reutilización de estos “desechos”.
En 2021, México superó los 1,2 millones de toneladas métricas de basura tecnológica y se posicionó como el segundo mayor generador de residuos electrónicos en América Latina y el Caribe. De acuerdo con un informe de la Organización Mundial de la Salud de 2021, en México únicamente son trasladados a empresas formales de reciclaje entre 7 y 10% de los residuos electrónicos producidos en el país.
La buena noticia es que, en febrero de 2021, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó, por consenso, una reforma para regular el manejo y disposición final de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
Todavía nos queda un largo camino por recorrer como sociedad y como comunidad internacional, pero hay acciones que por pequeñas que parezcan pueden reflejar grandes cambios en el medio ambiente y nuestra vida diaria.
La próxima vez que tengas un aparato del que quieras deshacerte o que consideres que ha llegado al fin de su vida útil, puedes utilizar alguna de las siguientes estrategias para que contribuyamos a la reducción de la basura electrónica:
1. Antes de comprar un nuevo aparato para sustituir al anterior, piénsalo dos veces y evalúa si realmente lo necesitas o si es algo que quieres
2. Da mantenimiento o repara tus aparatos electrónicos para prolongar su tiempo de vida
3. Véndelo, dónalo o encuentra alguien que pueda darle una segunda vida
4. Compra productos con etiquetas ecológicas, así podrás considerar la eficiencia energética como un factor en la decisión de tu compra
5. Recicla y desecha tus aparatos y pilas en centros autorizados, aquí podrás encontrar distintas opciones para hacerlo: https://www.gob.mx/profeco/es/articulos/recicla-tus-dispositivos?idiom=es
6. Comparte estas estrategias con amistades y familia para que las repliquen
Una vez que adquirimos cualquier producto es nuestra responsabilidad reducir nuestra huella de contaminación al mínimo, mucha de nuestra basura electrónica manejada adecuadamente puede ser reutilizada y reciclada.