Claudia Bolaños
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) coordinó el retiro y envío a disposición final de 800 kilogramos de baterías de níquel-cadmio abandonadas en un predio de la comunidad de Tlachaloya, en el municipio de Toluca, Estado de México.
Esto se hizo con el propósito de prevenir riesgos al ambiente y a la población. La acción se realizó el 22 de julio con el apoyo de la Policía Estatal y de la empresa Bio-Tratamientos México. En el lugar también fueron retirados 200 kilogramos de llantas abandonadas.
Los residuos se encontraban almacenados a cielo abierto y directamente sobre suelo natural, condiciones que favorecen la contaminación del entorno.
Además, durante las inspecciones se encontraron indicios de que algunas baterías habían sido quemadas. Las acciones de la Profepa derivaron de un reporte ciudadano canalizado por la Dirección General de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Toluca, mediante el cual se informó sobre la presencia de baterías aparentemente de uso industrial abandonadas en un predio de la Delegación Tlachaloya Segunda Sección.
Como parte de la atención a la denuncia, el 17 de julio personal de la Profepa acudió al sitio para verificar los hechos.
Aunque no fue posible localizar a personas responsables del predio, se confirmó la presencia de las baterías expuestas a la intemperie, por lo que se gestionó el apoyo de una empresa autorizada por la Semarnat para realizar su recolección y manejo conforme a la normatividad ambiental.
El retiro de los residuos quedó registrado en el manifiesto de entrega, transporte y recepción de residuos peligrosos emitido por la empresa responsable, garantizando su traslado para disposición final en instalaciones autorizadas.
La Profepa notificará las actuaciones realizadas a la Dirección General de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Toluca y continuará colaborando con las autoridades competentes para prevenir riesgos derivados del manejo inadecuado de residuos peligrosos.