Las obras de rehabilitación en la Línea 2 del Metro de la Ciudad de México no solo han complicado la movilidad diaria, sino que también representan un riesgo para los usuarios, quienes deben transitar entre espacios reducidos, materiales de construcción y condiciones poco seguras.
Durante recorridos en distintas estaciones se constató que los trabajos se realizan en medio del flujo cotidiano de pasajeros, obligándolos a esquivar zonas con pisos levantados, estructuras expuestas y labores como soldadura, además de enfrentar iluminación deficiente y falta de señalización adecuada.
La situación afecta especialmente a personas adultas mayores y con discapacidad, quienes enfrentan mayores obstáculos para desplazarse, ya que deben avanzar con bastón o silla de ruedas entre barreras, tierra suelta y áreas parcialmente cerradas.
En estaciones de alta afluencia como Bellas Artes, las condiciones son más evidentes, con espacios en obra negra, sin acabados ni piso de loseta, lo que incrementa el riesgo de accidentes en una de las zonas más transitadas del sistema de transporte.
A pesar de que estas obras forman parte de un proceso de modernización del sistema, los usuarios continúan enfrentando incomodidades y condiciones que, además de retrasar sus trayectos, ponen en entredicho su seguridad durante los traslados diarios.