Jaime Arturo Ruiz | @
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- La histórica viña chilena refuerza su posicionamiento en el mercado mexicano en un momento donde el vino, la gastronomía de alto nivel y las experiencias premium redefinen el consumo en América Latina.
- Fundada en 1880 en Alto Jahuel, en el corazón del Valle del Maipo, Viña Santa Rita atraviesa uno de los capítulos más importantes de su historia reciente.
La firma fue reconocida por Forbes como “The Best Winery in the World” dentro del ranking The World’s 50 Best Wineries 2025, una distinción que consolida más de un siglo de tradición vitivinícola y confirma el alcance global de una estrategia basada en innovación, sustentabilidad y experiencias en torno al vino.
El reconocimiento llega en un contexto especialmente favorable para la compañía en México, un mercado que se ha convertido en pieza clave dentro de su expansión regional.
En la última década, Santa Rita duplicó su facturación en el país gracias al crecimiento sostenido del segmento premium y al fortalecimiento de su operación comercial junto a IDI, socio estratégico para su consolidación en territorio mexicano.
México vive hoy una transformación profunda en el consumo de vino. De acuerdo con estimaciones de la industria, el mercado nacional alcanzó un valor cercano a los 4,381 millones de dólares en 2024 y podría superar los 6,600 millones hacia 2030.
Más allá de las cifras, el fenómeno refleja un cambio cultural: consumidores más informados, interesados en el origen de las etiquetas, la gastronomía, el maridaje y las experiencias vinculadas al lujo contemporáneo.
La evolución del mercado también ha impulsado una creciente sofisticación del consumidor mexicano. En apenas dos décadas, el consumo per cápita de vino en el país aumentó más de 500%, posicionando a México como uno de los territorios con mayor dinamismo para la industria vitivinícola en el mundo.
En este escenario, Santa Rita ha logrado consolidar un portafolio de alta gama encabezado por etiquetas como Casa Real, el primer vino sudamericano reconocido como Wine Legend por la revista especializada Decanter; Pewën de Apalta, considerado durante cinco años consecutivos como el mejor Carmenere de Chile por Descorchados; así como líneas emblemáticas como Medalla Real, 120 Reserva Especial, Floresta y 3 Medallas.
> “Lo interesante de México, más que el crecimiento del consumo de vino, es cómo está evolucionando el consumidor. Hoy vemos personas mucho más interesadas por el origen, la gastronomía y las historias detrás de cada etiqueta, pero también una clara premiumización del mercado”, señaló Javier Bitar Hirmas, quien destacó que el país representa actualmente una de las oportunidades más relevantes para la expansión internacional de la viña.
La estrategia de Santa Rita también ha puesto énfasis en la innovación y la adaptación a nuevas tendencias de consumo. La compañía ha desarrollado líneas de vinos sin alcohol, etiquetas de baja graduación alcohólica y formatos en lata dirigidos a consumidores jóvenes y a nuevas ocasiones de consumo más casuales y versátiles.
En paralelo, la firma ha impulsado una de las transformaciones tecnológicas más ambiciosas del sector vitivinícola latinoamericano. A través del Proyecto WiSe, Santa Rita ha reconvertido más de 1,300 hectáreas mediante inteligencia artificial, viticultura de precisión y modelos predictivos destinados a optimizar el uso del agua y enfrentar los desafíos derivados del cambio climático, uno de los grandes retos actuales para la producción mundial de vino.
Pero el crecimiento de la compañía no se limita únicamente a la botella. A solo 45 minutos de Santiago de Chile, Santa Rita ha construido uno de los proyectos de enoturismo patrimonial más reconocidos de Sudamérica, integrando viñedos, arquitectura histórica, experiencias gastronómicas y hospitalidad de lujo en torno a Hotel Casa Real.
Ese modelo comienza a resonar con fuerza entre los viajeros mexicanos. Tan solo en 2025, más de 61 mil turistas mexicanos visitaron Chile, duplicando las cifras registradas apenas tres años atrás, impulsados por el creciente interés en experiencias gastronómicas, rutas del vino y turismo de alto nivel.
> “Durante mucho tiempo el vino compitió principalmente desde el producto. Hoy las grandes marcas son las que logran construir experiencias, conexión cultural y una identidad clara detrás de cada botella”, agregó Bitar. “Esperamos que cada vez más mexicanos nos visiten, conozcan nuestros viñedos y descubran Alto Jahuel, uno de los grandes orígenes del Cabernet Sauvignon en el mundo”.
En un momento donde la industria automotriz premium y la gastronomía convergen cada vez más en experiencias ligadas al lujo, el diseño, el turismo y el estilo de vida, Santa Rita entiende que el futuro del vino ya no depende únicamente de la calidad enológica, sino de la capacidad de crear universos completos alrededor de cada etiqueta. Y en ese mapa, México aparece hoy como uno de sus destinos estratégicos más importantes.