Mientras Siria lleva 12 años en guerra civil y Turquía está a unos meses de las elecciones presidenciales y luchando por volver a ponerse de pie , hoy ambos países atraviesan una grave situación humanitaria tras el terremoto del pasado 6 de febrero con magnitud 7.8 cerca de la frontera entre ambos países, seguido por una serie de réplicas y un sismo de magnitud 7.5 horas después.
Desde el inicio de la guerra en Siria en 2011, miles de personas han perdido la vida, mientras que millones han sido desplazados de sus hogares, además, se han enfrentado a bombardeos, ataques, la pandemia y una epidemia de cólera. El terremoto ha agravado la situación para los sirios, ya que ha causado daños en muchas áreas que ya estaban afectadas por la guerra.
En el caso de Turquía, la situación es igualmente complicada, el país ha recibido un gran número de refugiados sirios, lo que ha creado una presión significativa en sus recursos y en su capacidad para proporcionar asistencia a todos los necesitados.
Según los expertos, Turquía, una zona propensa a sismos, desde hace tiempo no cumple con las normas modernas en sus construcciones nuevas y antiguas, hoy las consecuencias están en las más de 30 mil muertes, incluso las autoridades han dictado más de 113 órdenes de detención por negligencia en las construcciones, las ciudades tendrán que reconstruirse y empezar a impulsar de nuevo el crecimiento económico. La Confederación Turca de Empresas y Negocios cifró el costo de los daños en 84,100 millones de dólares.
Para México, este no es un hecho ajeno, hemos sobrevivido a fuertes terremotos que han cobrado la vida de cientos de personas, ha dejado daños en infraestructura en distintas ciudades, y lo que nos obliga como país a unir fuerzas para recuperarnos de esos sucesos. Sin embargo, el reciente terremoto en Siria y Turquía llegó a provocar daños aún más devastadores. Así como ha sucedido en nuestro país al ser azotado por desastres naturales, la comunidad internacional ha enviado ayuda para hacer frente a las secuelas del terremoto e intensificar los operativos de búsqueda y rescate de víctimas.
En el caso del Gobierno de México, se envió un contingente conformado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Secretaría de Marina, la Cruz Roja Mexicana, así como elementos caninos que han salvado vidas en tiempos de desastres. Es importante reconocer que la cooperación internacional es esencial para abordar estos desafíos en esas regiones desesperanzadas.