CONTIÚA LA PRESIÓN DE EU
Estados Unidos no deja de presionar al gobierno mexicano. En el caldero todavía hierve el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que conforme pasan los días se queda solo y se ve más cercana su posible detención por sus vínculos con el narcotráfico, según las acusaciones del vecino país del norte. Ayer, el gobierno de Donald Trump presentó su plan de combate al narcotráfico en el que exigen detenciones y más extradiciones de capos de la droga y hasta funcionarios de la actual administración. De la misma forma el gobierno estadounidense reconoce la problemática del consumo y plantea la incorporación de centros de prevención, tratamiento y recuperación de personas. Pero el lado duro, el del combate es en contra de los países productores como el nuestro.
Culiacán, sumida en la violencia
Vaya paradoja, por la mañana el gabinete de Seguridad se presentó en Culiacán, Sinaloa, donde prometió que la entidad y la nueva gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde no estaban solos y que continuarían con los trabajos de seguridad y protección, además de la lucha contra los grupos de narcotraficantes, principalmente Los Chapitos y La Mayiza. Pero por la tarde, la capital del estado volvió a vivir momentos de terror cuando un grupo delictivo lanzó una bomba molotov para incendiar el Casino Tropicana, negocio que fue baleado el pasado 28 de abril. En fin que la entidad parece no tener salida a la violencia que sufre desde hace años.
Caso Chihuahua no les alcanza
El fiscal de especial de Asuntos Relevantes de la Fiscalía General de la República, Ulises Lara, anunció que citarán a declarar a 50 personas por el caso de la CIA en Chihuahua. Si bien el anuncio tuvo repercusión, lo que se comenta entre morenistas y la oposición es que ese caso no les alcanzará para sacudirse el golpe que les asestó con el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que parece no tener fin y conforme pasan los días se le complica más a las administración federal, que ha señalado que lo están usando para golpearlos políticamente, argumento que no resulta descabellado, pero también hay mucho de cierto de los vínculos de Rocha Moya con los grupos delictivos.