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Teoría de la Representación Política

Teoría de la Representación Política

Columnas lunes 12 de octubre de 2020 - 00:58

En nuestro sistema político los servidores públicos a nivel federal, estatal y municipal, pueden llegar a ocupar los cargos por dos vías: la elección popular (presidente, gobernadores, Ayuntamientos, y Legisladores) o la designación (Jueces, Magistrados, Ministros, titulares de organismos autónomos, etc.).
Los funcionarios de elección popular ostentan la legitimidad democrática emanada del voto. Esa condición les da el carácter de representantes populares. Un representante popular tiene al mismo tiempo tareas técnicas (legislar o encabezar la administración pública) y tareas emanadas de dicha representación. Combinar las tareas técnicas con la representación popular, es algo bastante complejo.
La representación popular supone el vínculo con la sociedad a la que se representa. Las tareas técnicas requieren cierto nivel de conocimiento especializado; y muy difícilmente una sola persona puede prepararse adecuadamente para ambas cosas.
¿Para ser gobernador, presidente, o miembro del Ayuntamiento, se requiere ser Licenciado en Administración Pública? ¿Para ser legislador (creador de leyes) se requiere ser abogado? El diseño institucional de nuestro sistema representativo no lo exige y ello es correcto, dado el doble carácter (técnico y representativo) de dichas funciones; sin embargo, para ser juzgador (intérprete y aplicador de la ley), sí existe el requisito legal de ser Licenciado en Derecho. La diferencia es que los juzgadores no ostentan una representación popular, mientras que el gobernante (administrador) y el legislador sí cuentan con tal atributo. Por ello, además de sus funciones, el principio de la representación les exige tomar decisiones políticas y transformarlas en actos de gobierno o legislativos (alcanzando estos últimos el carácter de norma obligatoria y general). Es por ello que, en nuestro sistema, no se exige ni debe exigirse conocimiento técnico especializado a los representantes populares, sino un adecuado criterio en la toma de decisiones de interés general. La parte técnica debe ser cubierta por quienes apoyan al representante popular en su labor.
El legislador es, al mismo tiempo, creador de leyes y representante popular. Esa doble función genera una disyuntiva sobre la importancia de cada una de esas tareas. ¿Se pueden hacer “bien” ambas cosas?
Por otro lado, la representación del legislador puede atribuirse a sus electores, al partido político que lo postula, a toda la sociedad en su conjunto, según los distintos elementos de la Teoría de la Representación Política que se estudie. En ese contexto es muy útil conocer la noción de mandato imperativo construida a partir de las ideas de Edmund Burke en su “Discurso a los Electores de Bristol (1774)".
Esta teoría generó la discusión teórica sobre si los legisladores o parlamentarios se deben a sus electores o representan a toda la sociedad, incluyendo, por supuesto, a quienes no le otorgaron su voto.

Flor de loto: ¿El legislador representa solo a sus electores o a toda la ciudadanía?

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/CR

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