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¿Qué es una tiranía? Vieja definición que tiene su origen en la Antigua Grecia, remitiéndose a una Politeia o constitución unipersonal que, sobre todo, tras los procesos violentos de la Edad Arcaica e inicios de la Edad Clásica (VII al V a.C.), donde los líderes populares (demagogos)encabezaron sendas revueltas del pueblo (demos) contra las élites aristocráticas (aristoi). La experiencia del conflicto promotor de la reflexión filosófica, como en el caso de la Atenas de Solón -confrontando a la tiranía de Pisístrato-, motivando al gran padre de la democracia ática, a construir un sistema legal que mantuviera un equilibrio político y económico de clases que, en lugar de mantener la violencia, concediera al sector popular la Asamblea (ekklesía) y a los nobles, una participación activa en los foros y en las actividades directivas de la póleis. La prudencia (phrónesis) dicta que no se puede ni desdeñar el conocimiento de los mejor formados o el poder numérico de las mayorías.
Para Platón, la tiranía es la forma de gobierno que, asociada a la democracia, representa el último peldaño de la más degradada Politeia. La muchedumbre, ansiosa de venganza, se asocia con el sujeto que promete estruendosamente su reivindicación, generando tal cantidad de estragos, que el desastre se avecina donde hubiera orden. El hartazgo de la población, resentida con un poder popular caracterizado por su ignorancia e ineficacia, se inclina por una Monarquía, reiniciando el ciclo constitucional que depende, fundamentalmente, del ánimo social y su predisposición o no, al orden representado en las leyes e instituciones.
Para Aristóteles, el magno estudioso de la tiranía, en su inmortal Política, le concede a la tiranía todo el valor peyorativo que ya Platón le había dado, aunque el estagirita la tipifica como una forma viciosa de Monarquía, donde el titular pierde el objetivo legítimo de todo gobernante, que es salvaguardar el bien de todos los ciudadanos, no inclinándose de manera facciosa por una parte de ella: mayoría o minoría, pueblo o aristocracia. El famoso "bien común” del proyecto político del filósofo macedonio, que retoma la prudencia soloniana y las advertencias platónicas, denunciando a la posteridad, los riesgos de un gobierno parcial, resaltando la importancia de un sistema de ciudadanos con la prudencia necesaria como para autogobernarse. La ciudadanía sería el antídoto contra la tiranía, y esta se adquiere gracias a la educación, único bien que hace de cualquier gobierno algo virtuoso.
El pueblo, como las élites, requieren límites y autoridades que, fundadas en reglas, apliquen las normativas, pues la abstracción “pueblo”, no es otra cosa que un conjunto de personas que no pueden negar la humanidad compartida, con tantos vicios como virtudes, lejos de idealismos fanatizados, comparsas de sujetos como Nicolás Maduro en Venezuela, no dejan el poder por las buenas.