Los que ahora forman parte del gabinete del Presidente de la República, como candidatos de Morena, después no podrán pronunciar el nombre de Andrés Manuel López Obrador y no por ingratitud o falta de memoria, ni por protagonismo o desmemoria, sino porque la oposición se apresurará a tratar de prohibir esa mención, aunque el ahora mandatario se haya retirado.
En este momento la oposición intenta prohibir los nombres de los presidenciables de Morena, pero todos ellos tienen una función que al nombrarlos no forzosamente se están promoviendo, aunque su trabajo cuenta para su labor proselitista.
Lo que debería hacer la oposición es empezar a promover s u candidato porque en menos de dos años no podrá arraigar en la conciencia dela gente como para favorecerlo o favorecerla con su voto. Si viola o no las leyes electorales, la urgencia de la alianza y los otros grupos es placearlo para que identifiquen al personaje y éste deberá empezar a recorrer el país, que, por mucho que diga conocerlo, deberá caminar con la bandera de candidato. Seguramente las acusaciones de acto adelantado de campaña vendrán en alud, pero la oposición no puede esperar al inicio de campaña para dar a conocer a su abanderado.
El candidato de la oposición tendrá que surgir cuanto antes y realizar una gira de reconocimiento contrarreloj, donde sus actividades no sean obvias aunque sirvan para ganar simpatías; mientras esto sucede en el campo de batalla de la oposición, en el partido en el poder se transfieren símbolos, señales, compromisos, proyectos y estrategias, de tal suerte que quienes continúen no disminuyan el peso de Morena y para ello el Presidente les confiere protagonismo, como sucedió el 12 de junio en Toluca, donde todos los oradores, sin excepción, pronunciaron el nombre de Andrés Manuel López Obrador, como un mantra para conservar el poder.
El evento no tenía como finalidad dar un preferido sino una herencia de la consigna convertida en campaña. Primero para ganar el Estado de México y Coahuila, después para gar el 2024, con sus nueve gubernaturas, de las cuales una es del PAN (Guanajuato) y otra de MC (Jalisco). Para esas fechas la oposición intentará prohibir pronunciar el nombre del actual presidente, pero ya estará otorgada la herencia y el testamento redactado.
El poder deja de ser una franquicia (Colosio), o una dinastía de apellidos ilustres de la nobleza de antaño, (De la Madrid), para convertirse por fin en movimiento social.
El inicio de la entrega del patrimonio de Morena sucedió el domingo 12 de junio en Toluca. Así, mientras se entrega la herencia “en vida” activa en el partido en el poder, la oposición busca a quien ungir como representantes de tres fuerzas sin afinidad que no podrán hermanarse para recibir una herencia sin pelearse por ella.