El mundo del deporte se rinde ante Tom Brady, siete veces campeón de la NFL, único en tener más títulos que cualquier equipo; ayer en el Super Bowl llevó a la gloria a Tampa Bay y le negó el cambio de estafeta a Patrick Mahomes; su legado continúa y somos afortunados de vivir en los tiempos del mejor jugador de futbol americano de la historia.
La llegada de Brady, a Tampa Bay, rompió con todos los pronósticos, pues nadie esperaba que el quarterback pudiera instalarse una vez más en el Super Bowl y mucho menos ser campeón; los Bucaneros eran un equipo desamparado, sin esperanza de colarse al menos a los playoffs, pero el liderazgo del californiano cambió su destino en su primer año en Florida.
Después de hacer su vida deportiva con los Patriotas de Nueva Inglaterra, donde debutó en el año 2000 y logró seis campeonatos de la NFL, Tampa Bay se ha convertido en su nueva casa.
Es un deportista que desafía al tiempo, pues a sus 43 años, se convirtió en el jugador más veterano en levantar el trofeo Vince Lombardi; además obtuvo por quinta ocasión el MVP (reconocimiento al mejor jugador), y si esto lo comparamos con otras leyendas del deporte, se pone abajo de Michael Jordan, que en el basquetbol de la NBA, registró seis distinciones; LeBrom James, por su parte, tiene cuatro.
Le dio a los Bucaneros el segundo título de su historia y mencionó hace meses que se retiraría de los emparrillados a los 45 años, algo que evidentemente desearíamos que no suceda. Por lo anterior, Brady toma dietas especializadas, duerme con una pijama de biocerámica, puso en práctica la meditación y en los entrenamientos, dio prioridad al cambio de fuerza por la flexibilidad y esto le ha dado frutos, pues hoy despertó como campeón después de disputar su décimo Super Bowl.
A pesar de que sus músculos no son los mismos de aquel joven de 24 años que ganó su primer título en 2002, su calidad y grandeza sigue sorprendiendo al tiempo. Da mantenimiento a esa máquina de 1.93 metros de estatura; es prioridad que sus órganos fibrosos sean blandos, esto para evitar lesiones y que tenga una buena circulación de la sangre, algo que logra con bandas elásticas, por lo que sus tiempos de cargar pesas terminaron. Estos cuidados le han permitido estar al nivel que el mundo del emparrillado exige y ayer, junto a sus jóvenes compañeros borraron al campeón, Chiefs de Kansas City, por 31-9.
Brady es un ejemplo de superación, pues de haber sido el número 199 de aquel lejano Draft del 2000, hoy es el "Rey del emparrillado". Hace años le dijeron que no tenía lo necesario para trascender en este deporte, hoy vive en el olimpo y su nombre sonará por muchos años más.
Su primer Super Bowl lo ganó a los 24 años, ayer con 43, demostró que la edad es sólo un número y que mientras existan las ganas de triunfar, la gloria llegará. Es muy difícil que alguien alcance a superar los siete anillos de Tom Brady, lo veo casi imposible e inalcanzable. Abran paso a una auténtica leyenda y aún le queda un año... el legado continúa.